viernes, 5 de diciembre de 2014

MundoNarco.Com

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Fotografías: El origen de los apodos de los narcos en México

Posted: 04 Dec 2014 02:24 PM PST

Los apodos de los narcotraficantes pueden ser llamativos y amenazantes o surreales e inocentes. Algunos reflejan el rango de un matón, mientras que otros vienen de sus épocas escolares. También pueden aludir a la reputación del individuo. Terra te presenta el origen de algunos apodos del narco mexicano. El orden es alfabético.



"EL AZUL".- Juan José Esparragoza Moreno está identificado como segundo hombre en importancia en la cúpula del llamado cártel de Juárez. Lo apodan así por su tono de piel oscura. El mote lo porta desde los años 70 en Sinaloa.



"EL BARBAS".- Arturo Beltrán Leyva, era el líder del cártel donde al menos cinco de sus hermanos forman parte. El también llamado "Jefe de Jefes" fue asesinado en un operativo de la Marina en diciembre del 2009 en la ciudad de Cuernavaca, Morelos. El apodo obedecía a su crecida barba.



"EL CHAPO".- Joaquín Guzmán Loera era una de la persona más buscada por el FBI por ser el líder -prófugo- del cártel de Sinaloa. Su alias explica, simplemente, su baja altura (mide 1,55 metros). A los individuos de corta estatura se les llama "chapos" en Sinaloa.



"EL DOCTOR".- Eduardo Ramón Arellano Félix, detenido en octubre del 2008 en Tijuana, era pieza clave del cártel de Los Arellano Félix. Su alias se debe a que fungió como "consultor experto", involucrándose y tomando parte en todas las decisiones importantes de esa organización criminal.



"EL HUMMER".- Jaime González Durán fue fundador de "Los Zetas", integrado por desertores del Ejército mexicano. La organización surgió como brazo armado del cártel del Golfo. Se ganó su apodo cuando, con amenazas de muerte, prohibió a todo el bajo mundo de la ciudad fronteriza de Reynosa adquirir una camioneta Hummer como la que tenía.



"EL GOYO".- Gregorio Sauceda Gamboa, uno de los zetas más buscados por la DEA, fue detenido por elementos de la policía federal en abril del 2009 en Matamoros, Tamaulipas. Su mote se debe a que a los Gregorios en México se les llama "Goyos".



"EL GRANDE".- Sergio Enrique Villarreal, perteneciente al cártel de los Beltrán Leyva, fue capturado en septiembre del 2010. Las autoridades ofrecían una recompensa de 2.2 millones de pesos a quien diera información que ayudara en la captura. Su alias se lo debe a que mide casi 2 metros de altura.



"EL INDIO".- Así se le conoce a Gerardo Álvarez Vázquez, jefe de la plaza de Guerrero del cártel de los Beltrán Leyva. Su aspecto físico le dio su sobrenombre.



"EL MATAAMIGOS".- A Osiel Cárdenas Guillén le apodan así porque ordenó la ejecución de su compadre Salvador "El Chava" Gómez con quien disputaba el control del cártel del Golfo tras la captura de Juan García Abrego.



"EL MAYO".- Ismael Mario Zambada García, es uno de los principales líderes del cártel de Sinaloa. Se presume que "Mayo" es una manera cursi de llamarle a los Marios sin embargo a Zambada también le dicen "El MZ" y "El Padrino".



"EL MOCHOMO".- Héctor Alfredo Beltrán Leyva integra junto con sus hermanos el cártel que lleva sus apellidos. Fue capturado en enero del 2008. Su apodo es el nombre de una dañina hormiga del noroeste de México.



"EL MOFLES".- En mayo del 2012, fueron arrestados varios gatilleros del cartel La Familia, entre ellos Gerardo Fernández Covarrubias, quien se hacía llamar "El Mofles".



"EL OSTIÓN".- A Israel Nava se le ubicó como presunto responsable del acopio, resguardo y mantenimiento del armamento y explosivos al servicio de "Los Zetas", así como jefe de esta organización en Oaxaca. Fue abatido el 9 de abril del 2009. Lo llamaban "Ostión" desde la escuela primaria porque su padre tenía un puesto en el que vendía pescados.



"El PASTOR".- Algunos investigadores sostienen que Nazario Moreno González, líder de La Familia, heredó la profunda religiosidad de "El Tísico" y la utilizó para reclutar delincuentes y afianzar su caudillaje criminal.



"EL PIOLÍN".- Julián Zapata Espinoza es presunto responsable del ataque contra dos agentes de Estados Unidos en San Luis Potosí. La razón de su apodo es que regularmente vestía de amarillo y en clara referencia al canario de caricatura.



"EL POZOLERO".- Santiago Meza López era el encargado de desaparecer los cadáveres que le entregaba "El Teo". Fue detenido en enero del 2009 y confesó que desintegró en un "caldo de ácidos" -que él mismo inventó-, al menos 300 cuerpos. A este "invento" debe el origen de su mote.



"EL REY".- Jesús Reynaldo Zambada García, otro de los principales líderes del cártel de Sinaloa, operaba en el Valle de México. Fue detenido en noviembre del 2009 tras una balacera en la ciudad de México. El alias se debe al segundo nombre del narcotraficante.



"EL REY DE LAS ANFETAMINAS".- Adán Amezcua Contreras, ex jefe del cártel de Colima, debe su alias a que, junto con sus hermanos, se especializaban en el tráfico de drogas sintéticas.



"EL SEÑOR DE LOS CIELOS".- Amado Carrillo Fuentes fue uno de los grandes narcotraficantes en las décadas de los 80 y 90. Murió en 1997 tras una cirugía plástica, pero dejó el mando del cártel de Juárez a su hermano, Vicente Carrillo. El apodo se debe a que era el mayor traficante de droga en aviones.



"EL TEO".- Así se le conoce a Eduardo Teodoro García Simental, quien fue sicario de los Arellano Félix, pero tras romper su alianza en el 2008 desató una ola de violencia en Tijuana. Fue detenido en enero del 2010 en Baja California Sur y su apodo se lo debe a su segundo nombre.



"EL TIGRE".-Juan Diego Espinoza Ramírez, de nacionalidad colombiana, fue capturado el 28 de septiembre de 2007 junto con su esposa Sandra Ávila Beltrán. Su apodo lo debe a su supuesto éxito con las mujeres.



"EL VERDUGO".- Heriberto Lazcano Lazcano es considerado por la Procuraduría General de la República como el jefe de Los Zetas, ex-grupo armado del cártel del Golfo. Heriberto Lazcano es proclive a la violencia y a la traición. Su mote se debe a la crueldad con la que Heriberto mata a sus enemigos. Usa la decapitación como método favorito.



"El Z1".- Arturo Guzmán Decena fue el fundador de la banda de sicarios de Los Zetas al servicio del cártel del Golfo. En noviembre de 2002 fue ejecutado en un restaurante de Matamoros, Tamaulipas. Su mote se debe a que su código Federal Judicial de radio de policía era "Z1". De ahí también el nombre de la banda.



"EL ZUCARITAS".- José Guadalupe Rivas González, presunto operador del grupo criminal La Línea, brazo armado del cártel de Juárez, fue encarcelado en el Centro Federal de Readaptación Social número 3, ubicado en Matamoros, Tamaulipas en agosto del 2011.



"LA BARBIE".- Edgar Valdez Villarreal es probablemente el principal sicario de uno de los cárteles de la droga más sanguinarios de México. Su apodo puede originarse por la conocida muñequita ya que nació en Estados Unidos y es rubio, con ojos azules.



"LA REINA DEL PACÍFICO".- Sandra Ávila Beltrán nació en una familia de contrabandistas del estado de Sinaloa. Fue capturada el 28 de septiembre de 2007 por policías federales al sur de la Ciudad de México. La historia de Sandra Ávila se parece mucho a la novela del escritor español Arturo Pérez-Reverte, quien niega haberse inspirado en ella para escribir "La Reina del Sur", libro en el que una mujer narcotraficante de nombre Teresa Mendoza mantiene nexos con capos de Sudamérica.



"NACHO".- Ignacio "Nacho" Coronel, número tres del cártel de Sinaloa, muere el 29 de julio del 2010 durante un operativo militar en Guadalajara. Es llamado así porque en México a los Ignacios también se les llama "Nacho".



"TONY TORMENTA".- Existen sobrenombres como el del desaparecido Ezequiel Cárdenas Guillén, miembro del cártel del Golfo, cuyo apodo hacía referencia a la fuerza de la persona.



"VICENTILLO".- Vicente Zambada Niebla pertenecía al cártel de "El Chapo" Guzmán. El hijo de "El Mayo" Zambada fue capturado en mayo del 2009 en México y posteriormente fue extraditado a EU donde se declaró inocente de los cargos de asociación delictuosa y daños contra la salud. Debe su alias a su propio nombre.

Alcaldía contrata para fiesta religiosa bandas que tocan narcocorridos

Posted: 04 Dec 2014 04:56 PM PST

CIUDAD DE MÉXICO, 4 de diciembre.- El gobierno municipal de Loreto, Baja California Sur, contrató.

Para las tradicionales fiestas de San Javier a grupos musicales cuyo repertorio está lleno de narcocorridos. Calibre 50 dedica uno de sus más famosos corridos al cártel liderado por Joaquín "El Chapo" Guzmán.

La cartelera en la máxima fiesta católica de Loreto ‒que se realizó del 1 al 3 de diciembre‒, ofrecida por el Ayuntamiento que encabeza el priista Jorge Avilés Pérez, incluyó la presentación de bandas que, por sus letras con alto contenido de violencia.

Como Calibre 50, incluso han sido vetadas en otros estados, destaca un reporte del sitio local BCS Noticias.

Calibre 50 dedica uno de sus más famosos corridos al cártel liderado por Joaquín "El Chapo" Guzmán, con frases como esta: "500 balazos, armas automáticas, pecheras portaban, de cuerno las ráfagas, los altos calibres, tumbaban civiles también por igual".

BCS Noticias recuerda que, en abril pasado, el gobierno de Puebla decidió cancelarle los conciertos a esta agrupación en una de sus fiestas públicas, por "hacer apología del delito", de acuerdo con un comunicado oficial hecho público entonces. En Chihuahua, establece el reporte, sucedió algo similar.

En la celebración religiosa de Loreto, donde se festeja al santo San Francisco Javier de Viggé Biaundó, se presentó también el grupo San José de Mesilla, el cual tiene piezas románticas y otras dedicadas a narcotraficantes, como la titulada "Los sicarios".

Caballeros Templarios arrepentidos crean violencia en Michoacán

Posted: 04 Dec 2014 04:46 PM PST

Morelia, Michoacán, Los recientes actos de violencia en la región de Tierra Caliente, en Michoacán, son agresiones de "templarios arrepentidos que sólo se cambiaron la camiseta".

Dijo el comandante de la Fuerza Rural de la comunidad de La Ruana, en el municipio de Buenavista Tomatlán, Hipólito Mora. Afirmó que en el municipio de Buenavista Tomatlán han logrado estar en calma, a pesar de los problemas en otros puntos de la Tierra Caliente.

"Los que han ocasionado estos problemas, e incluso los mismos ataques, son los templarios arrepentidos que sólo se cambiaron la camiseta, por lo que la tarea del gobierno será ubicarlos y desarmarlos", dijo Mora.

En entrevista con el ex integrante de los grupos de autodefensa, indicó que La Ruana está por ahora libre de templarios, ya que trabajan coordinados con elementos de la Gendarmería Nacional.

Mencionó que el sábado pasado tuvieron una reunión en Coahuayana, en donde se expusieron diversas inquietudes por parte de los comandantes de la Fuerza Rural.

La tarde del martes, elementos de la Fuerza Rural fueron atacados por hombres fuertemente armados en la comunidad de La Laja, del municipio de Arteaga. Hubo seis policías lesionados y uno muerto.

Identifican a 9 más por desaparición de normalistas de #Ayotzinapa

Posted: 04 Dec 2014 04:34 PM PST

Distrito Federal- Aún falta por cumplimentar nueve órdenes de aprehensión contra integrantes del grupo criminal Guerreros Unidos.

Entre ellos 'El Chuky', implicados en la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa, informó comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido. El funcionario federal dijo que la Procuraduría General de la República.

Ya cuenta con información suficiente de estas personas y no solo conoce sus alias, como al inicio, sino que ya los tiene plenamente identificados por sus nombres. Después de una reunión con los representantes de los padres de los 43 normalistas.

El comisionado indicó que abordaron con ellos tres puntos y se hizo una recapitulación de la búsqueda que se ha hecho para encontrar a los estudiantes.

En el encuentro encabezado por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se les explicó a los padres y a la representación legal punto por punto sobre los 270 lugares que se han revisado en Guerrero, entre ellos cuevas, lagos, cañadas, poblados, entre otros y se les entregaron las minutas de todas las búsquedas, dijo el titular de la CNS.

"Quiero puntualizar que normalmente en estas búsquedas, sea que deriven de una investigación ministerial o simplemente oír alguna versión que llega a los padres, son ellos también los que nos acompañan al recorrido. Entonces se hizo esta revisión y se quedó en trabajar con toda la intensidad", expresó.

Rubido aseguró que el secretario de Gobernación ratificó lo que dijo ayer en Iguala, en el sentido de que el personal de la Policía Federal está avocado en la búsqueda de los muchachos, sigue dedicado única y exclusivamente a esa tarea.

El segundo punto que se trató, dijo, fue una información que dio la PGR sobre el avance de sus investigaciones; mencionó que el grupo de abogados y asesores de los padres solicitaron que se hiciera una recreación de toda esta investigación.

"Se está trabajando en ella y el compromiso que hubo por parte de la PGR es entregársela al grupo de abogados el día de mañana", indicó.

El comisionado Nacional de Seguridad explicó que el tercer punto que se trató es respecto a los trabajos con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con quien ratificó la disposición del gobierno de la República para dar las facilidades y la comunicación.

El funcionario puntualizó que mañana habrá una videoconferencia con la comisión para tratar de pedirles que a la brevedad se cuente con su presencia en México en para apoyar en las tareas de revisión e investigación.

Durante la reunión participaron entre al menos nueve padres, abogados y asesores que generalmente acompañan a las familias que buscan a sus hijos desde el 26 de septiembre, luego de que fueron detenidos por policías de Iguala y entregados a criminales de Guerreros Unidos.

Respecto a la captura de Joel Ramón Severiano Martínez, El Ramoncito, Rubido aclaró que ese supuesto integrante de Guerreros Unidos no guarda relación con la desaparición de los jóvenes, pero sí está involucrado en otras actividades delictivas.

"No tiene nada que ver con los hechos de 26 y 27 de septiembre; también se les dio una parte (a los padres) sobre la detención del operativo de la policía de Cocula, César Nava".

Por su parte, Felipe de la Cruz, uno de los padres, dijo que "la tesis de Cocula" es la que prevalece y que todavía no tiene claridad sobre los exámenes que se practican en Austria a los restos que fueron encontrados en el río de esa localidad.

Comentó que les dijeron al secretario de Gobernación al comisionado Nacional de Seguridad, al procurador General de la República, Jesús Murillo, y al jefe de la Agencia de Investigación Criminal, Tomás Zerón de Lucio, que la búsqueda se "triplique" y que haya amplia participación de los padres de familia.

"Nosotros creemos que la PGR no ha abierto otras líneas de investigación. Se ha quedado solamente con la línea de investigación del basurero de Cocula, no se abren otras líneas más; hay otras líneas que permitirían hacer una investigación distinta, pero la PGR ha quedado sólo en esta línea, por eso le pedidos que explore otra", dijo.

El día que empezó la guerra entre “El Barbas” y “el Chapo Guzman”

Posted: 04 Dec 2014 04:07 PM PST

La guerra comenzó un lunes. El 21 de enero de 2008. A bordo de vehículos Hummer, y con fuerte artillería pesada.

Más de 300 elementos del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales del ejército mexicano, GAFE, se posicionaron en los alrededores de una residencia ubicada en la colonia Burócratas, de Culiacán. Según la Secretaría de la Defensa, una llamada anónima había indicado que el menor de los hermanos.

Beltrán, Alfredo, alias El Mochomo, esperaba en ese domicilio un cargamento de dinero destinado a solventar compromisos pendientes con sus socios colombianos. Según la declaración de un narcotraficante conocido como El 19.

que se integró al programa de testigos protegidos bajo la clave "Jennifer", (PGR/SIEDO/UEIDCS/0241/2008)—, el ejército había obtenido la ubicación de El Mochomo a través de un militar que logró infiltrarse en su círculo cercano, y al que se conocía como El Chamaco. "El Chamaco logró llamar al GAFE para informar sobre la ubicación y las condiciones de baja seguridad", relató "Jennifer".

os militares tuvieron que posponer el operativo durante 10 horas, porque detectaron a unos hombres en la azotea de la casa. Cerca de la madrugada, el portón se abrió. Salió una camioneta BMW de color blanco, con cuatro hombres a bordo. Los soldados de elite les cerraron el paso. Los tripulantes se entregaron sin hacer un solo tiro. Dentro de la casa había 900 mil dólares, 11 relojes finos, un AK-47 y ocho armas cortas. Un corrido informó al día siguiente: "El Mochomo era el hombre de confianza / que el cártel necesitaba / pero el 21 de enero su carrera le cortaban".

La noticia de la detención de Alfredo Beltrán Leyva, uno de los cabecillas del cártel del Sinaloa, dirigido por Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada, fue presentada como el golpe más importante realizado hasta entonces por el gobierno en la guerra contra el narco que Felipe Calderón había decretado. En la Procuraduría General de la República, y concretamente en la Subprocuraduría General de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, SIEDO, provocó un terremoto. La célula dirigida por los hermanos Héctor, Alfredo y Arturo Beltrán Leyva había vulnerado las estructuras más altas de esa institución, a través de pagos mensuales de entre 150 y 450 mil dólares, según demostró luego la llamada Operación Limpieza: funcionarios del mayor nivel de la SIEDO realizaban detenciones, cateos y filtraciones, en beneficio del cártel.

Aquel día varios servidores públicos se paseaban nerviosos. Habían recibido informes de que El Mochomo iba a ser detenido, pero "en la SIEDO nada podían hacer para evitarlo". Esperaban que los operadores de Arturo Beltrán los llamaran a cuentas.

Fueron llamados ese mismo día. Uno de los principales lugartenientes del grupo, Sergio Villarreal, El Grande, se reunió con el director de Inteligencia de la SIEDO, Fernando Rivera, así como con los comandantes Milton Cilia y Roberto García. Según la declaración que Rivera rindió poco después en calidad de testigo protegido, bajo la clave "Moisés", El Grande les dijo que Arturo Beltrán Leyva estaba encabronado: "Quería saber a quién iba a matar. Todos recibían dinero de él y nadie le avisó de la detención de su hermano".

Los funcionarios le explicaron que no habían trabajado ese asunto, "que era un asunto del GAFE, del alto mando de la Sedena". El Grande exigió la lista de los militares que habían tomado parte en el operativo, así como los "informes originales" de la detención. El director Rivera se comprometió a obtenerlos. No sólo eso: de acuerdo con la declaración de "Jennifer", antes de las dos de la tarde había entregado los reportes militares, el nombre del infiltrado que había proporcionado la información a los GAFES, las copias completas de las declaraciones que El Mochomo había rendido ante la SIEDO… y un croquis que señalaba el sitio exacto en donde el capo se hallaba recluido.

Rivera informó que "de las 11 de la noche en adelante ya no iban a estar presentes las fuerzas especiales del ejército, y que sólo quedarían custodiando el inmueble 11 agentes de la Agencia Federal de Investigaciones, AFI". Le dijo a El Grande que "con la entrega de un millón de pesos para los AFIS, así como de tres millones que serían entregados a Fernando Rivera y su gente, se lograría neutralizar al conjunto de guardia y permitir que una camioneta blindada rompiera la reja de acceso a la SIEDO".

El Grande —relata la averiguación previa SIEDO/UET/6668/2008—, calculaba reunir a unas 150 personas para realizar el asalto. Sin embargo, al sopesar los riesgos, decidió cancelar la operación. Alfredo Beltrán Leyva fue recluido en el penal de Puente Grande.

La captura de El Mochomo provocó una escisión en el cártel de Sinaloa. Existe la versión de que El Chapo negoció la captura del menor de los Beltrán, a cambio de la liberación de su hijo, Archibaldo Guzmán, alias El Chapito, quien se hallaba recluido en el penal del Altiplano desde 2005: a sólo tres meses de la caída de El Mochomo, El Chapito fue liberado.

Otra versión señala que Arturo Beltrán se entrevistó con El Chapo Guzmán y El Mayo Zambada para pedirles que le ayudaran a rescatar a su hermano. Los jefes del cártel le pidieron tiempo, pero en una segunda reunión le explicaron que "no había condiciones" para efectuar el rescate. El Mochomo debía ser "sacrificado".
Se cree que en el narcotráfico las alianzas de sangre son indestructibles. El Mochomo estaba casado con una prima de El Chapo. Arturo Beltrán, sin embargo, salió de aquella reunión con la idea de que la alianza se había roto. A partir de ahora iba a cobrar muerte por muerte, detención por detención. El Chapo y El Mayo lo supieron. Quisieron adelantarse.

A fines de abril de 2008, el mismo mes en que El Chapito fue liberado, ocurrió una balacera en la colonia Guadalupe, de Culiacán. Una casa, en la que presuntamente se encontraba uno de los hijos de Arturo Beltrán, fue atacada por elementos de la Policía Federal, apoyados por policías locales. Murieron cinco escoltas y dos agentes ministeriales. Arturo Beltrán acusó a los federales de servir de brazo armado a los intereses de El Chapo y ordenó a su gente asesinar policías donde los encontraran. Hizo colocar narcomantas en las que podía leerse: "Policías, soldados, para que les quede claro, El Mochomo sigue pesando. Atte. Arturo Beltrán Leyva". Y también: "Soldaditos de plomo, federales de paja, aquí el territorio es de Arturo Beltrán".

Un día después de la balacera en la colonia Guadalupe, cuatro agentes de la Policía Federal Preventiva, PFP, murieron acribillados cuando patrullaban el centro de Culiacán. En Imala, dos policías municipales fueron ejecutados. A lo largo de la ciudad se verificaron ataques contra policías locales. La PFP concentró 800 agentes en la plaza de Sinaloa.

De ese modo terminó abril, el mes en que se soltaron los demonios y comenzó el enfrentamiento que a lo largo de 2008 dejó en la entidad un saldo de mil 156 ejecuciones.


La infiltración

El 7 de mayo de 2008 un retén de la Policía Federal fue instalado en el kilómetro 95 de la Autopista del Sol. La PFP acababa de recibir una información filtrada por El Mayo Zambada: un convoy en el que viajaba Arturo Beltrán cruzaría en cualquier momento por aquel sitio. El encargado de coordinar la captura fue el director regional de la PFP, Édgar Eusebio Millán. El dato proporcionado por los Zambada resultó bueno: cinco vehículos sospechosos salieron del Hotel Motel Rosales, en donde Arturo Beltrán acababa de tener una reunión. Los agentes les marcaron el alto. Los integrantes del convoy respondieron a tiros. Inició una persecución que terminó en Xoxocotla, con varios autos destrozados, la captura de nueve sicarios y dos agentes federales muertos. La camioneta en que viajaba Arturo Beltrán logró evadir el cerco: uno de sus escoltas impactó una patrulla para abrir paso a su jefe.

El Mayo Zambada, sin embargo, había contemplado esa posibilidad. Los datos que filtró a la PFP indicaban los domicilios del estado de Morelos en los que Beltrán Leyva podría refugiarse. El inspector de operaciones Édgar Enrique Bayardo, el funcionario que había recibido la filtración —y operaba como contacto de El Mayo al interior de la PFP—, se comunicó con el jefe antidrogas de la corporación, Gerardo Garay, y le dijo: "Tenemos ubicados varios domicilios aquí en Morelos. Estamos concentrados y listos para entrar".

El jefe antidrogas lo detuvo en seco: "Paren todo. Regresen de inmediato a la ciudad de México".

Cinco meses antes, a través de una supuesta intercepción telefónica, el director de Combate a la Delincuencia Organizada de la PFP, Roberto Velasco, había ubicado a Beltrán en una mansión de la calle Escarcha, en el Pedregal de San Ángel.

Velasco le comunicó al jefe antidrogas: "La gente está colocada en puntos estratégicos". Pidió luz verde para poner en marcha la detención.
Pero Garay se negó a dar la orden: "Aguanten. Vamos a esperarnos para más adelante".

De acuerdo con la declaración ministerial de un testigo protegido, el agente de la División Antidrogas, Fidel Hernández (PGR/SIEDO/UEIDCS/359/2008), las indicaciones de Garay fueron criticadas por su subalterno: "Pero jefe, tengo evidencia de que Arturo Beltrán se encuentra aquí".
Garay, sin embargo, insistió: "Desmonten el servicio".

Édgar Millán, el hombre que había dado caza a Arturo Beltrán en el camino a Xoxocotla, fue ejecutado horas después de la persecución, cuando llegaba a casa de sus padres en un edificio ubicado en la calle de Camelia, en la colonia Guerrero. Aunque sólo un puñado de personas tenía acceso a sus itinerarios, una filtración surgida de las mismas filas de la PFP, a través del agente José Antonio Montes Garfias, puso en manos de Beltrán la ubicación del sitio al que el jefe policiaco iba a dirigirse. La orden fue fulminante: Millán debía ser eliminado.

El agente Montes Garfias abrió el casillero del funcionario y sustrajo las llaves de la casa donde vivían los padres de éste. Entregó un duplicado —así como 40 mil pesos y 75 gramos de cocaína— a un gatillero de baja monta, Alejandro Ramírez Báez, quien integró un comando formado por cinco personas. Los sicarios aguardaron a Millán en el garaje del edificio. Habían apagado las luces. Cuando el jefe policiaco cruzó el portón, le metieron 11 tiros. (El sicario Ramírez Báez fue sometido por los escoltas de Millán. De ese modo se desanudaron los hilos de la trama.)

Una semana antes, Roberto Velasco, el hombre que tendió el cerco de la calle Escarcha, había sido asesinado en una calle de la colonia Irrigación. La verdadera venganza de Arturo Beltrán llegó, sin embargo, 24 horas después de la balacera en Xoxocotla. Sucedió del otro lado del país, el 8 de mayo de 2008, la noche en que cinco camionetas rodearon a Édgar Guzmán, otro de los hijos de El Chapo, en el estacionamiento del City Club, un centro comercial de Culiacán, Sinaloa.

En la ejecución se dispararon 500 tiros y se accionó un lanzagranadas. Las ráfagas destrozaron paredes, vidrios y vehículos. Además del hijo de El Chapo, fueron abatidos un sobrino del narcotraficante, César Loera, así como el hijo de una lavadora de dinero a la que la DEA había bautizado como La Emperatriz.

En Culiacán se desató la psicosis. Los medios locales no se animaron a dar la noticia. Sólo lo hicieron dos días después, atribuyendo la información a diarios y agencias informativas de la ciudad de México. La sangre del hijo de El Chapo seguía húmeda en el suelo, escribe un testigo, cuando corrió la versión de que el jefe del cártel de Sinaloa había jurado borrar de la faz de la tierra a los Beltrán: de la célula que dirigían no iba a quedar piedra sobre piedra.

En menos de un mes, sin embargo, El Chapo asimiló dos nuevos golpes. Filtraciones de los servicios de inteligencia de los Beltrán ocasionaron la detención de uno de sus primos, Alfonso Gutiérrez, tras una cruenta balacera en una colonia de Culiacán, y de un sobrino, Isaí Martínez, en las inmediaciones de un fraccionamiento de esa ciudad.

El asesinato del hijo de El Chapo formaba parte de la misma embestida que provocó la muerte de los jefes policiacos Millán y Velasco.
Millán, el comandante acribillado en casa de sus padres, había sido el "cerebro" del secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, en las operaciones antinarco. Su muerte ocasionó un cambio en la estructura de mando de la PFP. Genaro García Luna colocó en su lugar, con el cargo de Comisionado, a un viejo amigo y compañero del Cisen, con el que había colaborado estrechamente a su paso por la AFI: Gerardo Garay, el jefe antidrogas que en dos ocasiones había congelado los operativos de captura de Beltrán Leyva.

Garay duró sólo unos meses en el puesto. El 15 de octubre de 2008, una nueva filtración del grupo de El Mayo, colocada en manos de su contacto, el inspector Édgar Enrique Bayardo, movilizó a la Policía Federal. En una lujosa residencia del Desierto de los Leones, en la que había un zoológico privado con panteras, tigres siberianos y leones, iba a celebrarse una narcofiesta a la que asistiría Mauricio Harold Poveda, el principal socio colombiano de Arturo Beltrán.

En la declaración que rindió cuando se descubrió que El Mayo Zambada le pagaba hasta 500 mil dólares por cada enemigo detenido, el inspector Bayardo relató la forma en que se llevó a cabo el operativo. El comisionado Garay dejó escapar a Harold Poveda, pero detuvo al resto de los invitados. Luego, alineó a 30 prostitutas contra la pared, seleccionó a cuatro, ordenó prender la caldera del jacuzzi, pidió cocaína para las muchachas, invitó a uno de sus subalternos a "darse un baño" y cerró la puerta de la sala.

"¡Ahora sí comenzó la fiesta!", dijo.

Antes de sumergirse en ella, el comisionado hizo que sus agentes obtuvieran los domicilios de los colombianos detenidos y fueran a revolverlos en busca de dinero. El narcotraficante Mauricio Fino, El Gaviota, se ofreció a entregar 500 mil dólares que, dijo, tenía guardados en su departamento. Bayardo fue el encargado de ir a recoger el dinero. Volvió a la casa con las fajillas metidas en dos bolsas que tenían estampada la figura de Winnie Pooh.

Según la declaración PGR/SIEDO/359/2008, cuando Garay salió del jacuzzi, desvelado y con aliento alcohólico, oyó ladrar a un bull dog que, estimaron los agentes, "valía también un chingo de dinero". El funcionario de la PFP solicitó: "Pónganmelo para llevar".

No existen datos sobre la forma en que Arturo Beltrán Leyva registró el golpe asestado por El Mayo a sus socios colombianos. Pero cinco días después de la narcofiesta
, en la partida de ajedrez que las filtraciones de ambos bandos desataban, una llamada anónima llegó a la PGR. "En el domicilio ubicado en la calle Wilfredo Massieu número 430, colonia Lindavista, hay varias personas armadas y son narcotraficantes. Es gente de El Mayo Zambada y si van los pueden detener". A la una la tarde del 20 de octubre, la SIEDO rodeó la casa y comprobó que en su interior se hallaban pertrechados el hermano menor de El Mayo, Jesús El Rey Zambada, y un hijo de éste, Jesús Zambada Reyes.

El Rey Zambada comprendió de inmediato que no tenía salida. "Me voy a rifar", dijo. Sus gatilleros abrieron fuego contra los agentes. Mientras las balas estallaban, El Rey marcó insistentemente al Unefón de su contacto, el inspector Bayardo. Quería que "su ahijado", como le decía, le enviara refuerzos. "Nos estamos agarrando a chingadazos", le dijo.

"Voy, padrino, voy", contestó el inspector. Pero no alcanzó a llegar. Ni a ese domicilio, ni a ninguna parte. El número telefónico al que El Rey había marcado y las declaraciones que luego rindió Jesús Zambada Reyes, pusieron fin a la carrera de Bayardo. El inspector fue detenido cinco días más tarde y se acogió al programa de testigos protegidos. Sus declaraciones implicaron en la venta de protección al narcotráfico a los mandos principales de la Secretaría de Seguridad Pública, así como al círculo cercano al secretario García Luna. Entre otros funcionarios cayeron el comisionado Gerardo Garay, el jefe de Operaciones Especiales, Francisco Navarro, y el director de Análisis Táctico, Jorge Cruz.

Como había ocurrido con la SIEDO, eran narcotraficantes los que filtraban informes y ordenaban capturas. Eran narcotraficantes los que tenían mando pleno al interior de la PFP.

El comisionado Garay fue acusado de servir a dos amos: al cártel de los Beltrán y al grupo de El Mayo Zambada. Un juez le decretó formal prisión en octubre de 2008.
Antes de ser asesinado un año más tarde en un Starbucks de la ciudad de México, el inspector Bayardo reveló las bases del acuerdo: recibir filtraciones, practicar intervenciones telefónicas, permitir que los operadores de los cárteles interrogaran a los enemigos capturados y, luego, presentar las detenciones "como logros de la PFP".


El megacártel

En 1997, el ex chofer del general José Gutiérrez Rebollo, Juan Galván Lara, mencionó por primera vez en un expediente a los hermanos Beltrán Leyva (PGR/UEDO/226/97). Eran oriundos de Badiraguato, Sinaloa, y formaban parte "de las 11 gentes" que trabajaban de cerca con El Señor de los Cielos, Amado Carrillo. Según el chofer, controlaban la plaza de Mazatlán. Alguna vez, El Señor de los Cielos se había molestado con ellos porque estaban introduciendo droga sin su consentimiento: "Son chingaderas… se va a trabajar cuando yo lo ordene".

A la muerte de Amado Carrillo, un reporte de la DEA señaló que el cártel de Juárez se había reacomodado alrededor de Vicente Carrillo Fuentes, El Viceroy, Ismael Zambada García, El Mayo, Juan José Esparragosa Moreno, El Azul, y Marcos Arturo Beltrán Leyva, El Barbas.

Arturo Beltrán era primo lejano de El Chapo, según el testigo protegido clave "Julio". Fue Beltrán quien introdujo a su pariente en el negocio de la cocaína. En 1993, cuando El Chapo fue recluido en Almoloya, y más tarde enviado a Puente Grande, los Beltrán quedaron a cargo de su estructura. Le enviaban dinero al penal para que pudiera pasar la reclusión con lujo —comida, mariachis, prostitutas— y lo apoyaron financieramente en los costosos preparativos de su fuga.

Tras la fuga de Puente Grande, en 2001, El Chapo organizó una cumbre de narcotraficantes en Cuernavaca. Asistieron unos 25 jefes. El Chapo tenía los mejores contactos. Relaciones que le aseguraban no ser molestado. Ante los 25 jefes trazó el futuro: unir a Ismael El Mayo Zambada, Ignacio Coronel, Juan José Esparragosa Moreno, Vicente Carrillo Fuentes y Arturo Beltrán Leyva en una Federación que controlara las plazas del país, le arrebatara Nuevo León y Tamaulipas al cártel del Golfo, y golpeara a los hermanos Arellano Félix, sus enemigos históricos, hasta despojarlos de Tijuana. (Una versión indica que fue el propio Chapo quien filtró la información que permitió la captura de Benjamín Arellano Félix.)

Al frente de la guerra que la Federación iba a desatar en Nuevo León quedó Arturo Beltrán Leyva. Durante el tiempo que El Chapo permaneció en prisión, los Beltrán habían logrado conformar una de las células más sólidas del cártel. No sólo conocían a fondo la operación del grupo: "habían sido su corazón".

A pesar de que alguna vez el testigo "Julio" consideró a Arturo Beltrán como un hombre ostentoso, El Barbas había mantenido un perfil discreto. Faltaba tiempo para que su nombre abandonara las fojas de los expedientes y se instalara en las primeras planas de los diarios.

El alfil de Arturo Beltrán en la batalla por Nuevo León y Tamaulipas fue un pistolero texano que se había fogueado en la frontera neolonesa: Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, uno de los peores asesinos en la historia reciente del crimen organizado.

Beltrán y La Barbie armaron un grupo de sicarios conocido como Los Pelones y los enviaron a disputar la plaza. Quedaba claro que iba a tratarse de una carnicería. El círculo de seguridad del líder del Golfo, Osiel Cárdenas Guillén, estaba formado por ex militares de elite y otros desertores del ejército. Los violentos Zetas.

Para abrir camino a la incursión de Los Pelones, Beltrán y La Barbie reclutaron policías y agentes ministeriales destacados en la entidad. Un comisionado de la PFP, José Luis Figueroa, reveló que ambos narcotraficantes le habían ofrecido al director del Centro de Mando de la AFI, Domingo González Díaz, cuatro millones de dólares. El trato: capturar a Osiel Cárdenas Guillén y cambiar al comandante de la AFI por una persona que ellos le señalarían. Un subalterno de González Díaz, Francisco Garza Palacios, recibió un millón de dólares a cambio de brindar protección oficial a las actividades del grupo.

Los operadores de El Chapo se asociaron también con el empresario Jaime Valdez, antiguo agente policiaco, a quien contrataron como reclutador. (La relación con Valdez terminó mal: Arturo Beltrán lo acusó de haber robado 450 kilos de coca y ordenó su ejecución: Valdez fue emboscado. Recibió 10 disparos de AK-47. Aunque logró salvar la vida, quedó parapléjico.)

Al mismo tiempo, comenzó el combate en las calles. Balaceras, torturas, levantones, desapariciones, se verificaron diariamente en la entidad.
En 2003 la batalla por el corredor del Golfo cobró un nuevo giro. Osiel Cárdenas fue aprehendido por el ejército en un operativo espectacular. Parecía que la captura fortalecería a los miembros de la Federación y el trasiego de drogas quedaría en manos de un solo grupo. Pero no fue así: tras la caída de Osiel, Los Zetas se independizaron, y un grupo de sicarios menos preparado, y mucho más violento, tomó las riendas del cártel del Golfo.

En agosto de ese año el bando sinaloense enfrentó a sus rivales en una de las calles céntricas de Nuevo Laredo. El enfrentamiento duró más de una hora. En el lugar se percutieron más de 700 casquillos. 200 policías municipales fueron suspendidos y llevados a investigación. La primera avanzada sinaloense había fracasado.
Unos meses más tarde, la Federación se desgajó. Los capos que la integraban consideraron que Vicente Carrillo, El Viceroy, jefe del cártel de Juárez, aportaba poco al grupo y en cambio le exigía mucho. La gota que derramó el vaso fue una disputa por derechos de piso en la que Rodolfo Carrillo, El Niño de Oro, hermano menor de El Viceroy, ejecutó personalmente a dos operadores de El Chapo que habían movido droga sin su consentimiento.

Todo podía tener arreglo antes del sábado 11 de septiembre de 2004. Pero El Chapo no estuvo dispuesto a perdonar. Pidió a sus socios la cabeza de El Niño de Oro.
Aquel sábado 11 de septiembre Rodolfo Carrillo y su esposa, Giovanna Quevedo, llegaron a las cuatro de la tarde a un Cinépolis de Culiacán. Iban escoltados por el comandante de la Policía Ministerial, Pedro Pérez López, que había sobrevivido a dos ataques de los Arellano Félix. Cuando la función terminó, la pareja salió al estacionamiento. El Niño de Oro iba a abordar su auto cuando un comando lo rafagueó desde varios frentes. La policía recogió del piso 500 cartuchos. El comandante Pérez López repelió la agresión. Fue herido, aunque logró pedir ayuda por radio. En cosa de minutos, elementos de todas las corporaciones rodeaban el estacionamiento y se lanzaban en persecución de los gatilleros. Los tiros tronaron en las calles. Cinco sicarios fueron abatidos.

La Federación se hizo añicos: el 6 de octubre de ese año llegó el mensaje de respuesta de Vicente Carrillo. Miguel Ángel Beltrán Lugo, El Ceja Güera, miembro connotado del cártel de Sinaloa, fue ultimado a tiros en el penal de Almoloya. Dos meses después, un hermano menor de El Chapo, Arturo El Pollo Guzmán, fue ejecutado en el área de locutorios del mismo penal. Las armas que cobraron la vida de ambos narcotraficantes habían escapado a todos los controles.


Los Tres Caballeros

A principios de 2005 un reportero sonorense, Alfredo Jiménez Mota, reveló en el periódico El Imparcial las operaciones de un grupo de narcotraficantes conocidos como Los Tres Caballeros: Arturo, Alfredo y Héctor Beltrán. Según la investigación, controlaban el tráfico de drogas en Sonora, Chihuahua y Sinaloa, y se hallaban vinculados, a través de compadrazgos y otros lazos familiares, con la banda más poderosa de Sonora, que comandaba Raúl Enríquez Parra, El Nueve. El brazo operativo de Los Tres Caballeros estaba integrado por dos grupos delictivos, Los Güeros y Los Números. Los narcotraficantes habían heredado la estructura de un viejo amo de la región, Héctor El Güero Palma Salazar. Su presencia en la entidad databa de 1998. Disponían de pistas de aterrizaje (una de ellas se llamaba "Fumigaciones Guzmán"), así como de una flotilla de avionetas con las que sobrevolaban la entidad entre las 12 de la noche y las cuatro de la mañana. Recibían apoyo institucional "de los tres niveles de gobierno".

La información del reportero Jiménez Mota procedía de un documento clasificado por la Secretaría de Gobernación que llevaba por título: "Los Tres Caballeros. Narcotráfico". El documento señalaba que los Beltrán visitaban por separado la entidad, se alojaban en propiedades a nombre de terceras personas y eran protegidos en sus traslados por un ex comandante de la policía municipal de Cajeme, Carlos Sánchez, quien pertenecía "al primer círculo del director general de la Policía Judicial del estado, Roberto Tapia Chan".

Los cargamentos de los Beltrán eran escoltados por patrullas de la judicial a lo largo de brechas y terracerías. En varias ocasiones habían logrado huir, a bordo de sus avionetas, de los operativos montados por el ejército.

Jiménez Mota desapareció en abril de 2005, poco tiempo después de publicar su reportaje. Acababa de decirle a una amiga que iba a entrevistarse con una de sus fuentes, "a la que había notado muy nerviosa". Su cuerpo nunca fue encontrado. Sus superiores sabían que preparaba una serie de trabajos que involucraban a gente cercana al gobernador Eduardo Bours en la venta de protección a los Beltrán.

A la desaparición del reportero le siguió la muerte del narcotraficante Raúl Enríquez Parra, El Nueve. Lo hallaron en un predio, envuelto en una cobija. Sus verdugos lo habían torturado a rabiar. Luego arrojaron su cadáver desde una avioneta. Según la declaración del teniente de la Policía Municipal Jesús Francisco Ayala, las muertes del reportero y el narcotraficante estaban conectadas.

El periodista de El Imparcial, dijo el teniente, esperaba una grabación telefónica que ubicaba a Ricardo Bours, ex alcalde de Cajeme y hermano del gobernador del estado, como contacto institucional de los Beltrán Leyva en Sonora. El oficial señaló al procurador del estado, Abel Murrieta, al jefe de la Policía Estatal, Roberto Tapia Chan, al director de la policía de Navojoa, Luis Gastélum, como autores intelectuales del secuestro. El levantón habría sido realizado por órdenes de este último. Un grupo de policías municipales detuvo al reportero y lo entregó a Los Números (el grupo de Raúl Enríquez Parra). Según el testigo, la grabación que Jiménez Mota estaba aguardando contenía una charla entre el jefe de la Policía Estatal y el narcotraficante Raúl Enríquez Parra, en la que el hermano del gobernador era mencionado como protector de las mafias que operaban en la entidad.

Jesús Francisco Ayala había sido, durante dos años, chofer de Luis Gastélum. Había presenciado reuniones entre su jefe y El Nueve, en las que se determinó la muerte de diversos personajes. Un día sintió que sabía demasiadas cosas. Que Gastélum no iba a tardar en ir por él. "Había sido testigo de muchos de los encuentros donde se daban órdenes de eliminar gente", le dijo al reportero Ricardo Ravelo. Decidió integrarse al programa de testigos protegidos.

El gobernador Eduardo Bours calificó de dolosa la versión que señalaba a su hermano. "No es posible que se le dé importancia y se señalen culpables", dijo.
Cuando Joaquín López Dóriga dio a conocer el testimonio de dos mujeres secuestradas que habían escuchado una conversación telefónica entre sus plagiarios y el jefe de la policía, Roberto Tapia Chan, el infierno se desató. En sucesivas incursiones federales se incautaron ranchos y casas en los que, además de armas, autos y joyas, aparecieron leones y tigres. Una versión señala que Raúl Enríquez Parra fue acusado por los Beltrán de "calentar" la plaza y ordenaron su ejecución.

En términos formales, el gran debut de Los Tres Caballeros en la prensa ocurrió un mes después del asesinato del reportero de El Imparcial. Jiménez Mota se había quedado corto. Además de extender sus tentáculos en Sonora, Chihuahua y Sinaloa, los hermanos Beltrán dominaban 11 estados de la República. El arranque del sexenio de Vicente Fox había significado su época dorada. Operaban en Guerrero, Morelos, Chiapas, Querétaro, Sinaloa, Jalisco, Quintana Roo, Tamaulipas, Nuevo León, Estado de México y el Distrito Federal. Su poder tocaba incluso "la casa número uno de México": habían logrado extender su poder a Los Pinos, a través de un oscuro personaje que coordinaba las giras presidenciales: Nahum Acosta Lugo.


El contacto en Los Pinos

En febrero de 2005 la DEA registró una conversación telefónica entre Nahum Acosta y Arturo Beltrán Leyva. Acosta, un personaje de medio pelo en el PAN sonorense, había fungido como delegado del Instituto Nacional de Migración y se había visto envuelto en un escándalo de corrupción a resultas del cual el gobierno de Estados Unidos le retiró la visa. En 2001, sin embargo, el panista Manuel Espino lo recomendó como director de área en la coordinación de giras presidenciales. Cuando la DEA puso en manos de las autoridades mexicanas una grabación telefónica en la que Nahum alternaba créditos con Arturo Beltrán, el procurador Rafael Macedo de la Concha abrió una investigación que no tardó en ser filtrada a la prensa.

Por esos días la PGR atendió una denuncia anónima que indicaba que en Cerrada de la Loma 17, en el fraccionamiento La Herradura, Estado de México, se había detectado un movimiento de personas armadas, así como la presencia de los hermanos Arturo y Héctor Beltrán.

Los archivos de la SIEDO revelaron que aquel domicilio se hallaba engarzado con la detención de un narcotraficante en cuya agenda había aparecido el número de teléfono 52 94 41 11. Aquel número había sido asignado a la casa ubicada en Cerrada de la Loma 17. El contrato estaba a nombre de Clara Laborín, la esposa de Héctor Beltrán Leyva.

as autoridades solicitaron una orden y catearon el domicilio. Los Beltrán se habían esfumado. Pero la policía encontró dos millones de pesos en joyas y varias camionetas BMW, entre otros vehículos blindados. Halló también una tarjeta de presentación a nombre de Nahum Acosta, una agenda telefónica en la que este funcionario aparecía bajo la leyenda "Presidencia", y cinco audiocasetes en los que Héctor Beltrán había grabado diversas conversaciones con sus lugartenientes. En una de las cintas, Beltrán le pedía a cierto operador que entregara cinco mil dólares a Nahum. En otras grabaciones, Nahum Acosta se mostraba parlanchín y hablaba con Beltrán de sus actividades, las giras presidenciales, los lugares que había visitado y las enfermedades de sus hijos. Un día le contó que acababa de sobrevolar su casa en helicóptero; otro, lo urgió a que terminara cuanto antes "el negocio de Acapulco".

El guardia de seguridad que cuidaba el fraccionamiento relató que los habitantes de la casa parecían muy ricos, que continuamente había entradas y salidas de hombres armados, y que hacía poco había ido de visita "alguien de la presidencia de la República, de apellido Nahum", quien se había presentado como "del Estado Mayor Presidencial".

Nahum Acosta fue acusado de filtrar información gubernamental de primer nivel al crimen organizado. Según el procurador Macedo de la Concha, las pruebas en su contra eran "serias y contundentes". Se había comprobado que recibió los cinco mil dólares enviados por el capo. Por si faltara algo más, el número de Beltrán aparecía registrado en su celular.

Acosta se defendió diciendo que desconocía las actividades delictivas de Héctor Beltrán, y que sólo había visitado la casa de éste con intención de rentarla. El subprocurador, José Luis Santiago Vasconcelos, respondió: "Yo creo que ninguno de los servidores públicos que estamos actualmente desempeñándonos pudiera tener capacidad económica para rentar una de estas casas, con seis niveles y esta riqueza". El sueldo de Nahum era de 79 mil pesos.

El escándalo colocó a los Beltrán en un rango de visibilidad que no habían tenido nunca. Paradójicamente, según Santiago Vasconcelos, sirvió para boicotear la investigación. A pesar de las pruebas "serias y contundentes" del procurador Macedo, un juez liberó 60 días después a Acosta "por falta de elementos para procesar". Tiempo después, el PRD lo lanzaría como candidato a la alcaldía de Agua Prieta. Según el presidente de ese partido, Jesús Ortega, Nahum Acosta era inocente. "Esa es la verdad legal", dijo.


El narcovideo

En 2005 el brazo operativo del cártel de Sinaloa, los hermanos Beltrán Leyva, tenía frentes de batalla abiertos en todo el país. Embestía en el corredor del Golfo a Tony Tormenta, hermano de Osiel Cárdenas Guillén. Enfrentaba en Tijuana a los Arellano Félix. Disputaba en Chihuahua cada centímetro de territorio al cártel comandado por Vicente Carrillo y Nacho Coronel. Tenía el control absoluto de Sinaloa, Sonora, Coahuila y Durango. Su asociación con La Familia le había abierto, desde Michoacán, la ruta del Pacífico.

En los pliegues del estado de Guerrero, los Beltrán habían fincado uno de sus principales centros de operación. A cambio de un millón de dólares compraron los favores del subdirector operativo de la Policía Ministerial, Julio López Soto.

"Trabajaban sin problemas", señaló el chofer de este jefe policiaco. Según se demostró después, controlaban también a los principales mandos de la AFI destacados en la zona. Su ala ejecutora, Los Pelones, conformada por 350 pistoleros, muchos de ellos reclutados en la Mara Salvatrucha, se movía con libertad por el estado, ostentando armas de grueso calibre.

Una mañana, el subdirector al que compraron los Beltrán fue levantado por Los Zetas. Tony Tormenta había enviado a 120 de ellos a disputar la plaza, con un mensaje de su lugarteniente, Gregorio Saucedo, El Caramuela: "Que les iba a rajar la madre a todos los pelones y a todos los que tomaron parte en la repartición del millón de dólares que le dieron a Julio, el subdirector, y que reciban un saludo del señor Goyo Sauceda".

El lugarteniente de Arturo Beltrán, Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, tomó nota del mensaje y decidió devolver el saludo. Lo hizo con la ejecución prime time de uno de Los Zetas que llegaban de avanzada al territorio.

En mayo de 2005, tres ex militares procedentes de Nuevo Laredo fueron ubicados en Zihuatanejo por La Barbie. Un comando de hombres vestidos de negro, en cuyos uniformes aparecían las siglas de la AFI, los levantó. No les tomó mucho confesar que pertenecían al cártel del Golfo. Confesaron también que en la bahía de Acapulco los aguardaba uno de sus cómplices.

El Zeta que los esperaba en Acapulco iba a ser la estrella principal de un narcovideo que estremeció al país. Se llamaba Juan Miguel Vizcarra y había llegado a la bahía simulando pasar, en compañía de su novia, unas vacaciones. Vizcarra le había confesado a su pareja sus verdaderas intenciones: "Lo que hago es llevarme personas, y estamos aquí en Acapulco buscando gente del otro cártel; estamos buscando a unos tipos que entraron a nuestro territorio y asesinaron a miembros de la familia Zeta. Mi misión es llevarme a los responsables".

Agregó: "Estamos en la boca del lobo, ya que si nos atrapa la policía, no nos llevarán a las autoridades, sino con los jefes de la organización".
El 15 de mayo, el Zeta recibió dos llamadas. Al colgar la primera vez, dijo: "Atraparon a esos idiotas en Zihuatanejo". Al colgar la segunda: "Estamos jodidos, ya atraparon a dos de mi destacamento… cuando atrapan a uno los atrapan a todos".

Así fue. Vizcarra y su novia intentaron salir del hotel para volver a su estado. En la puerta los esperaban varios hombres con siglas de la AFI.
Esa madrugada —relata el semanario Proceso— el cártel del Golfo intentó comunicarse a la oficina del procurador general de la República. No hubo éxito. Dejaron un mensaje: "Los comandantes de las plazas de Acapulco y Zihuatanejo, el día de ayer, detuvieron a cinco Zetas, los cuales fueron entregados a gente de Arturo Beltrán… si éstos no son puestos a disposición en un término de 48 horas, desataremos una guerra contra estas dos plazas, no importando si hay agentes nuevos o viejos, incluso le levantaremos a la prensa nacional al titular de la AFI".

Pero Los Zetas no fueron puestos a disposición: se los entregaron a La Barbie. A la novia de Vizcarra la dejaron ir.

Ese mismo día los miembros del destacamento fueron videograbados, con el rostro desfigurado a golpes, mientras respondían mansamente a los cuestionamientos lanzados por un interlocutor invisible. Hacia el final de la grabación, ese interlocutor, La Barbie, se acercó a Vizcarra con una pistola en la mano y le descerrajó un ti
ro en la sien: "¿Y tú qué, güey?".

El narcovideo desató una investigación federal, puesta en marcha por el subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos, en la que resultaron involucrados un subcomandante de la AFI, un jefe regional y una decena de agentes. Los indiciados formaban parte del círculo de confianza del entonces director de la AFI, Genaro García Luna. Desató también una serie de ejecuciones en serie. En poco tiempo fueron asesinados un jefe de seguridad del Ayuntamiento y un teniente de corbeta que se había infiltrado entre Los Pelones. En julio de 2005 el ex procurador de Justicia, José Robles Catalán, fue tiroteado mientras desayunaba en el restaurante La Perla. En los tres meses siguientes se registró la desaparición de 27 tamaulipecos. A cuatro de ellos los enterraron vivos. Balaceras y persecuciones se volvieron moneda corriente en las calles del puerto: en enero de 2006, Zetas y Pelones se enfrascaron en una refriega que duró 30 minutos. Una tarde apareció un hombre descuartizado. Sus miembros habían sido repartidos en cinco bolsas de plástico. Junto a él, una cartulina: "Ahí está tu gente, aunque te proteja la afi, soldados y otras corporaciones, sigues tú Edgar Valdez Villarrreal (barbie), Arturo Beltrán Leyva, y tú, Lupillo, sigue riéndote que te voy a encontrar. Atentamente, La Sombra".


El atentado

La investigación abierta por el subprocurador general de la República, José Luis Santiago Vasconcelos, a raíz de la difusión del narcovideo de Acapulco, provocó que los operadores de Arturo Beltrán movieran sus piezas dentro de la SIEDO "para calmar las cosas". Pero Vasconcelos seguía siendo una piedra en el zapato de Beltrán. Era él, precisamente, el que había llevado la indagatoria que reveló sus nexos con Los Pinos. Era él quien había manejado el caso del reportero Jiménez Mota, desatando la operación que cubrió de llamas el estado de Sonora.

Con el cambio de administración Santiago Vasconcelos había dejado la Subprocuraduría, para pasar al área jurídica y de asuntos internacionales de la PGR. El hombre que luego de 14 años en el combate a las drogas conocía como nadie las entrañas del narcotráfico en México quedó bajo la protección de un puñado de escoltas. Arturo Beltrán decidió que había llegado la hora de ajustarle las cuentas.

El 17 de diciembre de 2007 varias camionetas de lujo, una de ellas con placas de Estados Unidos, se instalaron en una calle del sur de la ciudad. Los encargados de un negocio de hamburguesas describieron a los individuos que las tripulaban como "hombres con facha de guardaespaldas". Varias motos con antenas y equipos de comunicación se acercaron a ellos. De pronto, el grupo se desplazó hacia Fuentes del Pedregal. Tenía la misión de reconocer el terreno, la ruta que Santiago Vasconcelos cubría diariamente para llegar a su casa. El plan se frustró de manera fortuita. Esa madrugada, alertadas por la presencia sospechosa de las camionetas, 15 patrullas de la policía capitalina acordonaron la zona. Cinco sujetos fueron aprehendidos.

No se detuvo, sin embargo, la operación. Desertores del ejército habían desarrollado el plan y recomendado las armas necesarias para penetrar el alto blindaje de que estaba dotado el auto del ex subprocurador. Los Beltrán sabían que Santiago Vasconcelos llegaba a su casa a las 12 de la noche. Para evitar que ocurriera lo de la vez anterior, un nuevo comando abordó tres camionetas viejas, una de ellas modelo 1971. El plan consistía en cerrar el paso al convoy del funcionario, formado por cuatro autos, y accionar un lanzagranadas contra su vehículo. El resto del grupo bajaría entonces de las camionetas, vomitando fuego.

José Luis Santiago Vasconcelos no fue detectado por los pistoleros. Había decidido tomar, a partir de aquel día, unas vacaciones. El nerviosismo de uno de los sicarios llamó la atención de una patrulla, que se acercó para checar el vehículo. Adentro había tres hombres con armas largas y chalecos con las siglas FEDA (Fuerzas Especiales de Arturo).

Vasconcelos fue enterado de los planes de los Beltrán esa misma noche. El encargado de comunicarle la detención de los sicarios fue su sucesor en el cargo, Noé Ramírez Mandujano, que un año más tarde quedaría formalmente preso bajo cargos de cohecho y delincuencia organizada, acusado de recibir pagos de 450 mil dólares a cambio de poner a la SIEDO bajo las órdenes de los Beltrán.


La conexión Morelos

22 de octubre de 2008. A las puertas de la Procuraduría de Justicia del estado de Morelos, tres vehículos aguardan la salida del subprocurador, Andrés Dimitriades Juárez. La orden es ejecutarlo. Dentro de las unidades hay 12 hombres, cada uno con un arma larga. El jefe del grupo es un agente de la Policía Metropolitana llamado Esteban Royaceli. Le dicen El Royal. Uno de los participantes en la ejecución —un agente apodado El Negro— relató más tarde: "De la Procuraduría nos iban a avisar cuando saliera el subprocurador Dimitriades, y como a las 10 de la noche nos avisaron que salió en un coche blanco, con dos escoltas. Se inició la persecución por la avenida Zapata".

Dimitriades advirtió que lo iban siguiendo. Con el acelerador a fondo, tomó la carretera México-Cuernavaca, con dirección a Acapulco. Comenzaron a dispararle desde un Megane. Declaró El Negro: "Le pegaron un tiro al chofer y se estrelló contra una barda y allí fue cuando todos comenzaron a dispararle a Dimitriades".
El mes anterior habían sido asesinados el director de la policía de Jiutepec, Jorge Alberto Vargas, y su chofer. El comando dirigido por Esteban Royaceli les dio el "cerrón" cuando salían de la casa del funcionario. Subieron a ambos a una camioneta y los llevaron a una casa de seguridad.
"Se le reclamó que si ya había arreglo, por qué no lo había respetado", contó El Negro.

El jefe policiaco acababa de poner a disposición de Dimitriades a un grupo de pistoleros de los Beltrán, a los que había aprehendido en posesión de varias armas de fuego. El hecho de faltar al "arreglo" le valió ser torturado por dos horas, antes de que Royaceli se decidiera a asesinarlo. Su chofer fue ahorcado con un lazo. El Royal le cortó el dedo índice de la mano derecha, y se lo metió en la boca, enrollado en un billete de 20 dólares. Los dos cuerpos fueron abandonados en el camino a Temixco.
Según la investigación PGR/SIEDO/UEIDCS/166/2009, las ejecuciones habían sido ordenadas por Alberto Pineda Villa, El Borrado, uno de los principales operadores de Arturo Beltrán Leyva en la entidad. La pesquisa reveló que El Borrado y su hermano, Mario Pineda Villa, El MP, habían creado un ejército de gatilleros integrado por asesinos reclutados en las calles y cooptados en las policías locales.

Pero eso no se supo hasta tiempo después, cuando Royaceli y El Negro fueron detenidos en el Estado de México en momentos en los que conducían un cargamento de armas.

De momento, la ejecución de Dimitriades creó un clima de histeria en la entidad. El secretario de Seguridad Pública de Morelos, Luis Ángel Cabeza de Vaca, fue criticado por no haber actuado para detener a los asesinos: en el 066 se habían recibido más de ocho llamadas reportando la balacera. Cuando la prensa le preguntó si existían datos de la presencia de los hermanos Beltrán en la zona, Cabeza de Vaca respondió: "En caso de existir la presencia del narcotráfico en el estado, la propia PGR realizará las investigaciones necesarias".

Cabeza de Vaca pasaba por alto el reciente asesinato del director operativo de la Policía Ministerial, Víctor Enrique Payán. Lo habían encontrado en la cajuela de su auto, con tiro de gracia, lastimaduras en el cuello y un mensaje que rezaba: "Así les va a pasar a todos los que anden con Joaquín El Chapo Guzmán, Ismael El Mayo Zambada e Ignacio Nacho Coronel".

La noche del 5 de mayo de 2009 no quedó duda, en todo caso, de la penetración del narcotráfico en el estado. Una indagación de la Policía Federal culminó en una residencia ubicada a menos de 100 metros de la casa de gobierno del mandatario estatal, Marco Antonio Adame. En esa casa se verificaba una fiesta. Alguien había llevado un cerdo. Los invitados hacían carnitas. Elementos del grupo Indio recibieron la orden de entrar. Dos helicópteros iluminaron la fachada. Dos camiones de asalto blindados se detuvieron frente al portón. Los federales no hallaron al hombre que buscaban, Alberto Pineda Villa, El Borrado, pero detuvieron a sus tíos, y también a los padres de éste. Tenían 73 y 59 años, respectivamente. Tenían, también, seis armas largas y siete cortas.

La abogada Raquenel Villanueva fue contratada para defenderlos (sería masacrada en Nuevo León el 9 de agosto de 2009). En los días que siguieron, aparecieron 10 narcomantas dirigidas a Felipe Calderón, con amenazas para Genaro García Luna. Una de ellas decía: "Felipe Calderón estamos conscientes de nuestros actos, pero en total desacuerdo en que involucren a padres, hermanos y demás familiares; es una regla mundial que ha existido en todos los tiempos (la familia se respeta)".
Las declaraciones que rindieron El Negro y El Royal tras su aprehensión en el Estado de México provocaron la captura del comandante de la Policía Ministerial, Salvador Pintado, con 11 gramos de cocaína encima y armamento de uso reservado para el ejército. Lo habían señalado como encargado de negociar con el gobierno de Adame un conjunto de puestos clave para la organización Beltrán.

La detención de los padres de El Borrado, la captura de Pintado y las declaraciones de los asesinos del subprocurador Dimitriades, formaron un coctel altamente explosivo. El primero en sufrir los efectos fue el secretario de Seguridad Pública del estado, Luis Ángel Cabeza de Vaca (el mismo que dudaba de la existencia del narcotráfico en Morelos). El Negro y El Royal lo señalaron como protector del cártel de los Beltrán. Cuando fue detenido por el ejército, su esposa publicó un desplegado en el que afirmaba que el funcionario "únicamente recibió órdenes" del gobernador Adame. Un juez le decretó formal prisión por el delito de colaboración en delincuencia organizada.

El segundo en caer fue el secretario de Seguridad Pública de Cuernavaca, Francisco Sánchez González. El tercero, el procurador de Justicia del estado, Francisco Coronado. La ola expansiva corrió incontenible. El 10 de mayo, militares detuvieron en Yautepec a 34 policías municipales, así como al secretario de Seguridad Pública local.

Dentro de la estructura de los Beltrán, El Borrado tenía la tarea de recibir información filtrada por la SIEDO. Un agente de la AFI, Francisco Javier Jiménez, El Pinocho, era el contacto que lo enlazaba con el coordinador técnico de esa corporación, Miguel Colorado González (otro de los funcionarios detenidos durante la Operación Limpieza). Según la averiguación 0241/2008, El Borrado también fue responsable de "enganchar" al subprocurador Noé Ramírez Mandujano, hoy sujeto a proceso en Nayarit. El nivel de El Borrado en el cártel era semejante al de Sergio Villarreal, El Grande. La detención de sus padres lo puso fuera de sí.

Información manejada por Proceso señala que en octubre de 2008 el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, fue interceptado en la carretera de Tepoztlán por un número indeterminado de pistoleros que viajaban en vehículos blindados. Según el semanario, García Luna habría recibido el siguiente mensaje: "Este es el primero y último aviso para que sepas que sí podemos llegar a ti si no cumples con lo pactado".

La DEA circuló la versión de que El Borrado, desesperado por la prisión de sus padres, le pidió a Arturo Beltrán Leyva la ejecución del secretario García Luna. No hay reporte de la respuesta de Beltrán, pero sí indicios de que inició su propia "operación limpieza" dentro del cártel, a fin de pacificar el estado. El 12 de septiembre de 2009 el cadáver de Mario Pineda Villa, El MP, hermano de El Borrado, fue hallado en la Autopista del Sol, a la altura de Huitzilac, con una manta que decía: "Así terminan los traidores y los secuestradores. Aquí está El MP". Firmaba: "El Jefe de Jefes".

Días después, el cuerpo del propio Borrado apareció calcinado dentro de un auto en Jantetelco. En poco más de un mes se registraron 25 ejecuciones. Todas ellas acompañadas con mantas, cartulinas, mensajes: "Esto les pasa a los secuestradores, le pido a toda la ciudadanía no lo tomen a mal, es por el bien de todos, atentamente El Jefe de Jefes".

unto a dos cuerpos torturados se encontró en Moyotepec este narcomensaje: "Comando: Rafael Deita López (alias lágrimas) robo a mano armada, Maximino lopez por robo a casa habitación y robo de cobre de luz y fuerza y Telmex, tú sabes que esta plaza siempre ha sido mía nos equivocamos al poner un par de traidores y cobardes como el mp y el borrado de los cuales tú aprendiste las mañas, no seas cobarde… mi gente y yo estamos listos para pelear con quien sea, no me importa que te apoye el chapo, mago, nacho coronel, lobo valencia y los michoacanos, no vamos a permitir secuestros ni extorsiones deja de amenazar familias. Atte. Jefe de jefes".

Ese fue el mes en que Héctor El Negro Saldaña y tres acompañantes fueron hallados en una camioneta en la delegación Miguel Hidalgo, al poniente de la ciudad de México, con un mensaje firmado por El Jefe de Jefes: "Por secuestradores. Job 38:15". (Job 38:15: "Entonces la luz fue quitada a los impíos".) Ese fue el mes en el que el alcalde de San Pedro Garza, Nuevo León, que medio año atrás había sido grabado al momento de afirmar que había llegado a un acuerdo con los Beltrán Leyva para detener los secuestros en el municipio, anunció la muerte de El Negro Saldaña —¡cuatro horas antes de que la policía se enterara!

Saldaña era un narcotraficante ligado a los Beltrán. Tras la detención de un operador de éstos, logró apoderarse de la plaza de San Pedro y comenzó el secuestro de familiares de la cúpula empresarial de Monterrey. Exigía rescates de hasta cinco millones de pesos y llegó a realizar hasta tres secuestros por semana. El alcalde de San Pedro, Mauricio Fernández, fue grabado en una reunión de empresarios ante los que confesó que eran los Beltrán, y no la policía, los que habían evitado que San Pedro Garza se deteriorara: sus familias vivían ahí, antes que traficar con drogas les interesa la seguridad de éstas.

"O sea, o montamos todo este aparato de seguridad, que ellos tampoco están en contra porque es para sus propias familias también… No sé cómo decirte, o sea, lo que yo voy a tratar de hacer, hasta ahora me estoy dando cuenta de que no está tan complicado como yo imaginé, porque los propios Beltrán Leyva están de acuerdo… Está más arreglado de lo que te puedas imaginar, si entramos rápido".

La nueva estrategia de Arturo Beltrán, ¿consistía en pacificar los territorios donde operaba a cambio de que las autoridades lo dejaran traficar? Algunos analistas creyeron advertir que El Barbas dirigía toda clase de guiños al gobierno federal.

Desde su ruptura con El Chapo había vuelto a aliarse con Vicente Carrillo, pactó con Heriberto Lazcano, entabló relaciones con los sucesores de los Arellano Félix. No sólo controlaba la frontera norte, sino también el corredor del Pacífico. Según Jorge Fernández Menéndez, mientras El Chapo tenía los mejores contactos y la capacidad de operación para traer droga a México, Beltrán tomaba la frontera y una buena parte del litoral.

El enfrentamiento entre ambos capos explicaba la violencia en que el país había vivido sumergido. No era una lucha —dice Fernández Menéndez— por el control del territorio, sino por la supervivencia de sus cárteles.

En los peores días de la refriega con su antiguo aliado, Beltrán había hecho colocar esta narcomanta: "Con todo respeto a su investidura Sr. Presidente le pedimos que abra los ojos y se dé cuenta de la clase de personas que tiene en la PFP nosotros sabemos que usted no tiene conocimiento de los arreglos que tiene Genaro García Luna desde el sexenio de Fox con el Cártel de Sinaloa que protege al Mayo Zambada, a Los Valencia, Nacho Coronel y Chapo Guzmán… Pedimos que pongan a personas que combatan al narco de forma neutral y no incline la balanza a un solo lado".

Sabía que estaba en marcha la cacería que terminó en la torre Elbus del fraccionamiento Altitude, el 16 de diciembre de 2009.


La batalla de Cuernavaca

Esta es la leyenda que ha quedado impresa en periódicos, revistas y declaraciones ministeriales. El sábado 5 de diciembre Arturo Beltrán Leyva fue padrino de un bautizo en Puebla. Permaneció en la entidad hasta el jueves 10, día en que decidió volver a Morelos. Su convoy era tan aparatoso que llamó la atención de la Policía Ministerial. Vino el tiroteo. La gente que caminaba por avenida Hidalgo y el bulevar Forjadores se tiró al piso. Dos judiciales quedaron heridos y un municipal murió.
Beltrán tuvo dejar atrás a cinco de sus gatilleros y también 11 vehículos. Huyó en helicóptero desde el hotel Villa Florida. Según el director operativo de la DEA, Anthony Placido, iba herido. El contralmirante José Luis Vergara, vocero de la Secretaría de Marina, dijo que no: la noche siguiente reapareció en una posada en el fraccionamiento Los Limoneros, a las afueras de Tepoztlán. El lugarteniente Manuel Briones, ex agente de la Policía Metropolitana que se integró al cártel como sucesor de El Borrado, se encargó de su seguridad. De Briones dependía el ejército de Halcones que realizaba en el estado labores de vigilancia: a él se le achaca el asesinato de 40 de los miembros "incómodos" de la organización delictiva.

Los sicarios que Beltrán había dejado atrás en Puebla fueron llevados en avión a las instalaciones de la SIEDO para ser interrogados. Una versión señala que el capo sinaloense había sido detectado por la DEA desde que visitó a un cirujano plástico en el Hospital Ángeles de Puebla. El cruce de datos provocó que en una reunión del gabinete de seguridad se decidiera entregar la información al almirante José Luis Figueroa. Desde la presidencia se ordenó que el operativo corriera a cargo de la Secretaría de Marina.

Alrededor de las dos de la mañana, cuando la música alcanzaba su mayor intensidad, la operación comenzó. Los marinos irrumpieron en el fraccionamiento. Vecinos reportan que la balacera duró dos horas. Beltrán volvió a dejar a sus sicarios atrás. Huyó en un vehículo Toyota, posiblemente en compañía de La Barbie. Briones, el encargado de su seguridad, bajó por una barranca y se escondió en la maleza un día entero. Municipales de Cuernavaca y agentes de la SIEDO aparecieron en el fraccionamiento cuando el tiroteo era más tupido, pero se retiraron sin tomar parte en la operación. La Armada aseguró a 40 personas, 11 de las cuales eran sicarios. El resto, músicos y sexoservidoras. En la casa fueron hallados 280 mil dólares, 20 armas, mil 700 municiones. Hubo tres muertos (entre ellos, una vecina del fraccionamiento). El vehículo en el que supuestamente habían escapado los capos fue hallado en Cuernavaca. Tenía huellas de sangre en la manija de la puerta izquierda y en el asiento delantero. Una versión señala que Beltrán volvió a ser detectado por la DEA tras recibir atención médica en un nosocomio de la capital morelense. Había dejado como domicilio el departamento que ocupaba en el condominio Altitude.

El 16 de diciembre los miembros del gabinete de seguridad fueron informados con sólo 20 minutos de anticipación de que la Armada iba a iniciar en Cuernavaca el operativo de captura de Arturo Beltrán Leyva. Se pidió al responsable de la 24 Zona Militar, el general Leopoldo Díaz, que cubriera el perímetro.

De acuerdo con documentos consultados por el reportero Ricardo Ravelo, un cocinero declaró que Beltrán Leyva iba a comer, aquel día, precisamente con el general Leopoldo Díaz. Declaró también que el capo estaba en compañía de La Barbie, pero que éste desapareció antes de que comenzaran las acciones. Beltrán había sido informado por su círculo de seguridad, Los Zafiros, sobre movimientos extraños en la calle. De acuerdo con el vocero de la Secretaría de Marina, supo que iban por él desde la una de la tarde, cuatro horas antes de que iniciaran los disparos, cuando un helicóptero sobrevoló el conjunto Altitude: "Él ya sabía. Cuando escuchó el ruido del helicóptero se percató de eso, entonces se fue a su lugar y se preparó para hacer frente; él sabía que tarde o temprano iban a llegar por él".

A las nueve de la noche, con seis pistoleros, Beltrán inició la defensa. "Estuvo participando en el tiroteo en contra de nosotros, creo que eso habla de que no estaba herido", explicó el vocero.

Según la Marina, desde el mediodía y hasta las cinco de la tarde, los integrantes de las fuerzas especiales desalojaron a los habitantes de las 12 torres que forman el conjunto Altitude. Más de 100 efectivos se desplegaron en el lugar. Se dio la orden de ataque: desde vehículos artillados los marinos accionaron ametralladoras 7.62. Beltrán y sus hombres respondieron desde las ventanas del departamento 201 con granadas y ráfagas de AK-47.

Dos sicarios que se hallaban en la planta baja abrieron fuego contra los miembros de la Armada. "Fueron abatidos de inmediato". Otros tres resistieron el asedio durante cuatro horas. Un marino fue alcanzado por una granada de fragmentación en las escaleras de emergencia. Se decidió detener la incursión, hasta que el parque de Beltrán se agotara. Mientras, los vehículos artillados siguieron atacando. Dos sicarios de Beltrán murieron en la sala. Cuando comprendió que estaba perdido, un tercero, el hijo de un famoso narco, El Chalo Araujo, saltó por los ventanales para suicidarse. Durante su caída, una bala expansiva le reventó en la espalda.

La última comida de El Jefe de Jefes, el hombre que compraba voluntades a cambio de millones de dólares y traficaba cargamentos que se medían en toneladas; el hombre de las joyas, los animales exóticos, los ranchos, los palacios, las avionetas, consistió en unos huevos con jamón que bajó a sorbos dados a una Coca-Cola de plástico. Había hecho llamar a dos masajistas, una de 18 años, otra de 44, con las que pasó sus últimas horas.

Según la Marina, a las nueve de la noche Beltrán abrió la puerta del departamento y enfrentó a los efectivos con intenciones de huir hacia el elevador. Le dispararon a menos de tres metros de distancia. Una de las balas le arrancó el hombro de cuajo.

Las primeras fotos lo muestran, no en la puerta del departamento, sino en el interior de éste, con una bebida energética junto a las manos. De acuerdo con la versión oficial, los marinos lo hallaron con los pantalones en las rodillas y la playera alzada hasta el pecho. "Yo creo que él cayó herido y a lo mejor le aflojaron la ropa, lo jalaron y fue que quedó en esa posición. Ya estaba así", dijo el almirante José Luis Vergara.

Una foto muestra a tres civiles embozados, vestidos con sudaderas y guantes de látex rojo, bajándole los pantalones hasta más allá de las rodillas, y colocando al cadáver sobre una sábana blanca. En una tercera foto, esos mismos personajes comienzan a desplegar, macabramente, joyas y billetes ensangrentados sobre el cuerpo.

No se ofreció explicación oficial sobre la vejación del cadáver. Tampoco sobre la identidad de los civiles embozados.

El almirante Vergara sostuvo que el objetivo de la Armada era capturar al delincuente con vida. "Pero asumió una actitud de no dejarse atrapar". En un acta ministerial que las autoridades no han dado a conocer, las dos masajistas afirmaron que Arturo Beltrán se había rendido, que su último gesto fue el de entregarse, antes de morir desangrado en un departamento de lujo.

@EPN no es el Presidente de México

Posted: 04 Dec 2014 03:30 PM PST

El jueves pasado constituyó la última oportunidad de Enrique Peña Nieto para demostrar al pueblo mexicano y a la opinión pública internacional que él es en verdad el primer mandatario del país.

Si fuera él quien realmente diera las órdenes, hubiera tomado el sartén por el mango, pedido la renuncia de la mayor parte de su gabinete y llamado a un amplio proceso de reconciliación nacional. Una acción clara y valiente de esta naturaleza le hubiera abierto una pequeña ventana de posibilidad.

Para poder cambiar el curso de la historia presente. Pero ya es demasiado tarde. Este 30 de noviembre de 2014 culmina el segundo año de la presidencia de Peña Nieto con la sociedad de pie y más fuerte que nunca (Saúl Hernández dixit. Mientras, tanto la revelación por France 24.

De un nuevo grupo de estudiantes desaparecidos en Cocula, Guerrero, como el descubrimiento por Carmen Aristegui de una nueva casa de Grupo Higa al servicio de Peña Nieto, confirman una vez más que el régimen actual está podrido hasta la médula.

Se le cayó la máscara a un sistema mafioso cuyo único interés es matar y robar. Cada día más personas se dan cuenta de que el señor que despacha en Los Pinos no es más que un viejo burócrata de cuarto nivel que solamente sabe seguir órdenes superiores. Es difícil imaginar que el pueblo aguante cuatro años más de las mismas burlas y desprecio de parte de la clase política.

La noche anterior del pomposo anuncio de su nuevo decálogo en Palacio Nacional, Peña Nieto conversó vía telefónica con el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. De acuerdo con una fuente oficial quien habló con el diario El País bajo condición de anonimato, los dos mandatarios platicaron sobre los desaparecidos de Ayotzinapa y coincidieron sobre la "necesidad de seguir trabajando para atender cuestiones que afectan la seguridad". En otras palabras, Obama dio otro espaldarazo de impunidad a Peña Nieto y palomeó las propuestas que el mandatario mexicano presentaría el próximo día en Palacio Nacional.

E inmediatamente después del anuncio del decálogo, las primeras voces que se levantaron en un coro teatral para celebrar la iniciativa fueron las de la oligarquía nacional, representadas por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin). Celebraron las medidas anunciadas por Peña Nieto y señalaron, no sin razón, que constituyen el perfecto "complemento de las grandes reformas estructurales aprobadas en meses recientes".

Tanto Obama como los oligarcas tienen importantes motivos para festejar el decálogo anunciado por su empleado en Los Pinos. Su esencia es acabar de una vez para siempre con la gran tradición de lucha política y conciencia social de los pueblos rebeldes de Guerrero, Oaxaca y Chiapas. Así como la consistente represión y encarcelamiento de estudiantes inocentes desde el 1 de diciembre de 2012 surge de la sed de venganza del régimen en contra de la irrupción de #YoSoy132, el nuevo ataque materializa el deseo de venganza de Peña Nieto en contra de la valiente desobediencia de Ayotzinapa y los pueblos del sur.

El mensaje de Peña Nieto fue meridianamente claro. Colocó a los "estados de la frontera norte", con sus maquiladoras infames, narcotráfico desbordado y violencia fuera de control, como el ejemplo a seguir para los estados del sur que supuestamente sufrirían las consecuencias de sus "rezagos ancestrales". En otras palabras, por medio de una combinación de limosnas, mordidas y represión, se impondrá el "orden" necesario para saquear los enormes recursos naturales del Istmo de Tehuantepec, los Altos de Chiapas y las montañas de Guerrero, así como para encadenar la población a la voluntad de Walmart, Chevron e Iberdrola.

Las nuevas "zonas económicas especiales" de Peña Nieto no son otra cosa que la resurrección del sueño de Vicente Fox de establecer un "Plan Puebla Panamá". Se mantiene firme el objetivo de destruir las culturas ancestrales del sur y convertir todos los estados de la región en una gran maquiladora al servicio del capital internacional más rapaz. Recordemos que Fox incluso prometió desde antes de tomar posesión que durante su gobierno el 20 de noviembre dejaría de celebrarse el aniversario de la Revolución Mexicana para convertirse en el día de festejo nacional del Plan Puebla Panamá.

Y los nuevos "programas sociales" promovidos por Rosario Robles en coordinación con Coca Cola, Nestlé y MacDonalds evidentemente no acabarán con el hambre lacerante en la región. Su principal objetivo será moldear los gustos y las conciencias del pueblo para que acepten sin mayor protesta la conquista del sur por los buitres del norte.

Recordemos cómo el pasado 11 de enero una parte de la comitiva de Robles embistió y mató a un niño de dos años que observaba la llegada de la funcionaria federal a un acto con Peña Nieto y Ángel Aguirre en Cochoapa el Grande, Guerrero, el municipio más pobre del país. Aunque Proceso dio a conocer la información, el incidente fue ignorado por la mayoría de los medios y encubierto por las autoridades. Fue un ensayo preliminar para los encubrimientos de Tlatlaya e Iguala, así como una clara estampa de las verdaderas prioridades de la flamante secretaria de Desarrollo Social.

La buena noticia es que una vez más el régimen demuestra su total ausencia de brújula ideológica o legitimidad histórica. Así como Carlos Salinas de Gortari tuvo que recurrir a la figura de Emiliano Zapata para intentar justificar la privatización del campo y Enrique Peña Nieto quiso utilizar el legado de Lázaro Cárdenas para defender la entrega del petróleo a manos extranjeras, hoy quien se ostenta como presidente de la República busca manipular los justos reclamos de "Todos somos Ayotzinapa" para acabar con el espíritu rebelde que hizo posible la actual efervescencia social.

La verdadera estrategia para evitar "otro Ayotzinapa" no será entonces el combate al crimen y la corrupción, sino acallar la protesta social con el fin de evitar otra crisis política similar. El régimen sigue sin capacidad de proponer o articular una nueva visión afirmativa del país y se limita a intentar robar las banderas de la sociedad y vengarse de sus adversarios. Son signos de un sistema desesperado, totalmente vacío por dentro y al borde de una implosión histórica sin precedentes.

´Los Ántrax´ mas sanguinarios que los Zetas y el Cartel del Golfo

Posted: 04 Dec 2014 03:12 PM PST

Primero, un poco de contexto Rodrigo Arechiga Gamboa, conocido en el bajo mundo como ´El Chino Ántrax´, era el jefe de sicarios de Ismael Zambada, apodado ´El Mayo´.

Zambada ha sido siempre el poder detrás del trono del Cartel de Sinaloa y luego de la detención de Joaquín Guzmán Loera, quizá sea ahora la cabeza visible de una empresa que acapara entre el 40 y 60 % del mercado de drogas mundiales y genera ganancias estimadas en tres mil mdd.

(Una cantidad de dinero similar al de las empresas Netflix y Facebook). Así que, Rodrigo Arechiga apodado ´El Chino Ántrax´ (por su rasgos físicos y por su letalidad con el AK47) no era cualquier jefe de guaruras rascuaches de botas vaqueras y cinturones piteados.

Comandaba una estructura semi-militar compuesta de no menos de 3,000 personas (atentas, prestas y dispuestas las 24 horas) con presencia en al menos seis Estados de la República Mexicana.

´El Chino Antrax´ ganó notoriedad cuando apareció en una gala boxística en las Vegas. Se realizaba una de las tantas peleas entre Juan Manuel Márquez y Emmanuel Dapidran Pacquiao. Entre los asistentes en primera fila a esta gala de salvajismo se encontraba Paris Hilton y a sólo centímetros de ella, Arechiga.

Este general de ejército privado fue detenido en Holanda, y puesto a disposición de las autoridades. Su error fue publicar en Instragram decenas de fotografías que mostraban su vida lujosa. Tras la detención, su sucesor apodado "El Mele" fue ejecutado por las facciones rivales. El liderazgo de esta máquina de violencia la disputan el "Cheyo Imperial " y el "Chavo Félix".


Al menos en teoría

Tres semanas atrás, los medios locales mexicanos publicaron una nota más de la violencia que azota el país. Una de las tantas que componen la denominada ´nota narco´ que ahora son invisibilizadas por los noticieros denominados ´grandes´. Una joven sinaloense, hermosa, atlética, de nombre Yuriana Castillo Torres fue abatida a tiros al salir de un gimnasio. Sus pecados fueron dos. Primero, ser una de esas ´narco-princesas´ que no trafican, que no entran al negocio pero rondan los lugares donde la narco-cultura se expone libremente. Segundo, su increíble parecido físico con Claudia Ochoa Félix, la ex esposa del ´Chavo Félix´.

Claudia Ochoa Félix y Yuriana Castillo compartían el mismo tipo de estructura corporal. No solamente un cuerpo atlético y definido, sino además, el tipo de cuerpo que delinea ortodoxamente el concepto de ´princesita de la mafia´. No puede ser de otra manera. Las prácticas, los saberes y los discursos (incluso por cuestionables y poco éticos que sean) se materializan en las formas de los cuerpos.

De esto último ha escrito infinidad páginas Ana María Fernández, profesora e investigadora de la UBA. Sostiene Fernández en su texto "Las lógicas colectivas. Imaginarios, cuerpos y multiplicidades" que….´los cuerpos portan las marcas, se constituyen a partir y con las huellas de las prescripciones… "marcas deseantes, pero también histórico-sociales; biológicas pero también políticas; pulsionales pero también de lenguaje´; …´el cuerpo, delimitando sus áreas de visibilidad e invisibilidad, sus principios de ordenamiento, sus formas de enunciabilidad y sus regímenes de verdad´.

La delineación del cuerpo de Claudia Ochoa Félix es un reflejo del micro-entorno en el cual esta mujer ha hecho su vida. El narcotráfico, al igual que un concurso de belleza, es un entorno donde se hace patente la lógica de los cuerpos construidos a voluntad, cuerpos diseñados a la voluntad –claro está– no personal sino de un tercero. Es un proceso en el cual, como lo expone Fernández, se hace uso de ´el artificio como recurso para lograr la perfección natural´. El artificio lo constituye no solamente el gimnasio y la dieta sino el bisturí, con el cual es posible materializar en el cuerpo el discurso de deseo masculino: senos voluptuosos, caderas increíblemente anchas, cintura marcada, facciones finas.

En suma, se trata de construir el cuerpo inalcanzable como objeto de deseo no sólo por medio de la artificialidad del bisturí. Aplica también aquello que Marcel Mauss denominó las "técnicas del cuerpo". Es decir, los recursos a través de los cuales el cuerpo aprende, encarna y hace propios los aprendizajes. Por eso, Claudia Ochoa Félix es el paquete completo, no solamente por la belleza física sino porque además se ha atrevido a escalar en las jerarquías del narcotráfico sinaloense. No tiene el estilo de las anteriores ´reinas del narco´: no provino ´de abajo´ cómo Camelia 'la Tejana´ o está emparentada con capos de antaño como lo estuvo Sandra Avila Beltrán. Tampoco tiene la dirección de un Cartel como Enadina Arellano Félix.  Pero Claudia Ochoa Félix, alias la "Emperatriz de Los Ántrax", es según los chismes de la sociedad narca, la nueva jefa del brazo de sicarios ´Los Ántrax´, y de facto, la mujer más poderosa del narcotráfico en Sinaloa, México.

El involucramiento de las mujeres en la mafia ha sido tabú, pero nada nuevo. Ombretta Ingrascì, autora del texto Mujeres en la Mafia, se ha dado a la tarea de reconstruir los relatos no públicos de las mujeres en el mundo del crimen organizado. Guissepina Sansone, del clan camorrista de la familia Pesce y Laura Titta del poderosísimo clan Casalesi, son dos de los casos más interesantes en este libro. Ambas chicas son guapas, atléticas y con cuerpos de infarto. Pero además violentas. De la misma forma como viven libremente su vida sexual también matan y hacen fortuna.

Esto último hace muy interesante comentar, precisamente, la fotografía que en las redes sociales más se comparte de la Reyna de los Antrax. Al igual que su marido, gusta de presumir la vida de glamour y excesos en Instagram y Facebook. En dicha fotografía, La Emperatriz del Narco aparece de espaldas, con ropa apretada, mostrando glúteos marcados, prominentes y en su mano derecha, un cuerno de chivo (AK 47). Caderas anchas apelando a la simbología reproductiva y en la mano derecha el ´corno´ cual elemento de representación fálica de carácter mitológico usado en la antigüedad para lograr protección.

Más simbólico esto no podría ser.

Valorar la facturación de un cártel es una tarea difícil. La cifra aportada en mi comentario la hago en referencia al dictamen técnico presentado por Patrick Radden Keefe, quien fungiera de 2010 a 2011 como asesor de políticas de la Oficina del Secretario de Defensa de Estados Unidos.

Enadina Arellano Félix es quizá, una de las mujeres más importante en el narco mexicano. Hermana de los infames hermanos Arellano Félix, quienes a finales de los años noventa manejaban el temible Cartel de los Arellano-Félix (Cartel de Tijuana), Enadina tomó las riendas del ´negocio familiar´ cuando sus hermanos se retiraron del negocio (retiro tradicional en este mundo: uno murió y el otro estuvo más de una década en prisión). El personaje encarnado por Salma Hayek en la película ´Savages´ no es otro sino Enadina Arellano-Félix.

La cinematografía contemporánea está saturada de esta temática. Series como ´Las muñecas de la Mafia´ (conocida también como las Fantásticas del Cartel) son hoy referencias del tipo Macdonlad´s que ejemplifica esta situación. Pero mucho antes de esto, a finales de la década de los noventa, la tercera entrega de la trilogía ´El Padrino´ se adelantó al tema en una forma muy novedosa. En ésta, la hermana de Michael Coreleone, en una ausencia temporal de el Padrino, decide tomar una decisión para eliminar a un rival.

 El clan delictivo de los ´Casalesi´ está afincado en la zona napolitana de Casal de Príncipe. Controla la zona del Avellino, se dedica a la extorsión, tráfico de drogas y armas. Son el clan que amenazó de muerte a Roberto Saviano luego de la publicación del libro Gomorra.

[Fin]

'Papá Pitufo', nuevo comandante de la Fuerza Rural en Apatzingán

Posted: 04 Dec 2014 03:00 PM PST

Debido a la renuncia de Alberto Gutiérrez 'El Comandante 5', Estanislao Beltrán Torres, 'Papá Pitufo' fue designado primer comandante de la Fuerza Rural de Apatzingán.

En sus primeras declaraciones 'Papá Pitufo' comentó que Apatzingán, corazón de la Tierra Caliente michoacana, está en calma. "Conozco toda la Tierra Caliente de Michoacán, sin duda Apatzingán es fundamental para los demás municipios y ahora estaremos coadyuvando.

Con las instituciones de seguridad" destacó. Beltrán Torres y José Manuel Mireles fundaron los primeros grupos de autodefensa. 'Papá Pitufo' tomó el cargo de vocero del movimiento tras el accidente que sufrió Mireles.

Posteriormente fue integrante de las Fuerzas Rurales, de la mano del comisionado para la Seguridad y Desarrollo de Michoacán, Alfredo Castillo.

El pasado 11 de octubre, 'el Comandante 5' renunció a la Fuerza Rural para dedicarse a su vida familiar y regresar a su trabajo en el campo, en Tapalcatepec, de donde es originario.

Además descartó que su decisión se haya basado por diferencias con las autoridades estatales o federales.

Ejecutan de dos disparos al dueño de "Muelles Vázquez" #Verfollow

Posted: 04 Dec 2014 01:39 PM PST

Cuitláhuac.- De al menos dos disparos en la cabeza fue asesinado la mañana de ayer, el dueño de un taller de soldadura conocido como "Muelles Vázquez".

Que se encuentra ubicado a un costado de la carretera federal Córdoba-Veracruz, a la altura de la entrada a la comunidad de El Tamarindo. El finado era José Ramírez Martínez, de 36 años, alias "El Flaco", con domicilio en El Tamarindo, el cual se encontraba con su empleado, que presenció lo sucedido e identificó el cuerpo del mecánico.

"Estábamos arreglando un tráiler, paramos un momento porque buscábamos unas refacciones en la bodega", comentó Gerardo "N", el 'chalán' de José a unos policías que llegaron a atender la llamada de auxilio, "sólo escuché varios disparos, corrí y vi a lo lejos cómo se iba el agresor a bordo de un automóvil blanco", detalló.

En el taller

Los hechos se registraron a las 11:30 de la mañana, en el negocio de reparación de unidades de carga, donde desde temprana hora, el dueño y sus empleados llegaron para iniciar labores.

José y Gerardo arreglaban un tráiler a orillas de la carretera y se dirigieron a un cuarto para buscar más herramientas. En eso, "llegó un coche blanco que se paró en la orilla, de ahí se bajó un tipo con pantalón de mezclilla, camisa y gorra negra, cubierto de la cara con un pañuelo y preguntó por "El Flaco", explicó otro empleado del taller que fue interrogado por autoridades ministeriales.

El sujeto se dirigió a la bodega y le "pegó" dos tiros a José a la altura de la cabeza con un arma corta, después salió huyendo mientras que el mecánico cayó al suelo prácticamente ya sin vida.

El empleado pidió el apoyo de socorristas del grupo B.A.C.E. A.C., los cuales sólo confirmaron el deceso del mecánico y se retiraron inmediatamente.

Minutos después llegaron elementos de Seguridad Pública (SPP), Policía municipal y de la Marina quienes acordonaron la zona para recabar información sobre lo sucedido.

Por más de una hora la zona fue asegurada, mientras que empleados del departamento de Servicios Periciales en compañía del fiscal del Ministerio Público realizaron las diligencias, siendo la perito en criminalística la que inspeccionara el cuerpo y recogiera los casquillos que estaban alrededor del cadáver, siendo un total de tres.

Según los reportes preliminares, el cuerpo de José recibió dos impactos en la cabeza.

Se espera que en próximas horas se dé un informe sobre los resultados de la necropsia.

El cuerpo fue trasladado al Servicio Médico Forense (Semefo), mientras que peritos de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) continuaron realizando el trabajo de campo para encontrar indicios que los lleven a esclarecer el caso.

LE DAN APOYO

FAMILIA RECIBE LA NOTICIA
Amalia, esposa de José, recibió la noticia mientras preparaba la comida en espera de sus dos hijos, los cuales estaban por salir de una primaria cercana. La mujer llegó hasta el taller mecánico para corroborar el hecho y sus hermanas y cuñadas estuvieron en todo momento apoyándola, sobre todo cuando llegaron los menores de edad, los cuales entraron en crisis al ver la movilización.

Fotografías: Hacen "selfies" estudiante con arma de Gendarmería y sube al face

Posted: 04 Dec 2014 01:23 PM PST

A través de redes socialesse compartieron diversasimágenes donde aparecen estudiantes de preparatoria posando en compañía de armas de la Gendarmería Nacional, afuera del plantel de bachillerato, lo cual generó diversos comentarios de desaprobación.

Unas jóvenes estudiantes del Centro de Estudios Tecnológicos del Mar CETMAR en La Paz, Baja California Sur, portando su uniforme escolar posan en un carro oficial de la Policía Federal y con las armas de los elementos de esta, en una de estas se aprecia a un gendarme apostado en el fondo.

Las críticas se dirigieron a los elementos de la Gendarmería, cuyo desempeño ha sido cuestionado en diversas ocasiones desde su arribó a la capital tras el impacto del huracán Odile, sobre todo por los accidentes de tránsito donde se han visto involucrados o quejas ciudadanas sobre su ineficiencia.






Balacera en centro de Zihuatanejo deja muertos

Posted: 04 Dec 2014 01:15 PM PST

Un muerto y dos heridos, fue el saldo que arrojó una balacera en pleno centro del puerto de Zihuatanejo, cuando efectivos de la Armada de México y presuntos civiles armados se enfrentaron.

De acuerdo con las autoridades de Seguridad Federal, están detenidos el sujeto que resultó lesionado que responde al nombre de Oscar Borboa Robles, Manuel Villanueva Sánchez y Alberto Adame Solano.

Los hechos se registraron al filo de las 11:30 horas sobre la calle Benito Juárez, cuando un grupo de elementos de la Marina Armada de México y de la Fuerza Estatal de Seguridad, circulaban sobre la avenida principal, en pleno centro, y fueron agredidos con armas de alto poder.

En el lugar cayó herido el civil armado, Oscar Borboa Robles, de 24 años de edad, así como sus dos acompañantes que viajaban a bordo de un automóvil marca Honda, tipo Acord, color gris, con placas PRY-4909 de estado de Michoacán, mismo que al revisarlo presentaba reporte de robo.

Dos de los ocupantes intentaron escapar a pie, y nuevamente se enfrentaron a balazos, pero finalmente determinaron rendirse y se entregaron por lo que de inmediato fueron sometidos y esposados.

Mientras tanto, Óscar Borboa, quien resultó lesionado fue atendido por paramédicos de la Cruz Roja.

Elementos de la Semar revisaron a los tres hombres y la unidad y les aseguraron una pistola 38 súper, un fusil AR-15 de culata retráctil, y cuatro cargadores con más de 30 cartuchos útiles.

Durante el ataque a las fuerzas federales y estatales, el personal de la Fuerza Estatal de Seguridad, repelió la agresión al igual que los elementos de la Secretaría de Marina que tiene su base en Zihuatanejo.

La Secretaría de Marina (Semar) precisó que el enfrentamiento registrado en el puerto de Zihuatanejo, en Guerrero, se registró entre grupos criminales antagónicos. Al ser alertados de ello, infantes de Marina arribaron al lugar y lograron la detención de tres personas.

El enfrentamiento entre grupos rivales del crimen organizado, detalló, se registró alrededor de las 11:00 horas de este martes, en la calle Benito Juárez ubicada cerca del mercado municipal del puerto de Zihuatanejo, de lo cual fue alertado el personal de la Armada de México.

Al arribar al lugar en donde se registró el enfrentamiento, infantes de Marina aseguraron a tres personas, dos armas de fuego -una de ellas corta y la otra larga-, así como un vehículo, detalló la Secretaría de Marina.

Los detenidos fueron puestos a disposición de la autoridad correspondiente.

jueves, 4 de diciembre de 2014

MundoNarco.Com

MundoNarco.Com


Emboscan a Fuerza Rural en Arteaga: 1 muerto y 6 heridos

Posted: 03 Dec 2014 05:17 PM PST

Un agente muerto y seis más heridos dejó la emboscada de un grupo armado contra integrantes de la Fuerza Rural.

La noche del martes, en el municipio de Arteaga, Michoacán. Según información de esa corporación de la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán, los agresores utilizaron granadas de fragmentación, lanzagranadas y fusiles de alto calibre.

Policías rurales realizaban un recorrido de vigilancia en el poblado La Laja, cuando fueron atacados por sujetos armados. Los agentes sólo pudieron cubrirse de la agresión, pero uno de ellos murió al sufrir diversas lesiones. El policía rural fue identificado como Jorge Equihua, de 18 años.

Otros seis elementos resultaron gravemente heridos, por lo que fueron internados en un hospital de Arteaga. Anoche se informó que se requería su traslado a un nosocomio en Lázaro Cárdenas debido a las lesiones.

Los agresores se dieron a la fuga.

‘Los Caballeros Templarios se reagrupan en la sierra alta’

Posted: 03 Dec 2014 05:07 PM PST

Apatzingán, Michoacán.- Tras las detenciones en los últimos meses de jefes de plaza, lugartenientes y gente cercana a Servando Gómez Martínez 'La Tuta'.

La organización de Los Caballeros Templarios abandonó la zona baja de Tierra Caliente para refugiarse en la sierra donde tienen sus escondites como Arteaga y Tumbiscatío, reveló Estanislao Beltrán 'Papa Pitufo', quien desde hace un mes fue nombrado Primer Comandante de la Fuerza Rural en Apatzingán.

"Pero hasta allá los vamos a seguir y vamos a detener a su máximo líder, lo haremos con un trabajo conjunto, como hasta ahora lo hemos hecho con todas las corporaciones estatales y federales", dijo convencido Beltrán Torres.

Quien esta mañana confirmó lo que este medio informativo dijo hace un mes respecto de que quedaba al frente de la policía Fuerza Rural en Apatzingán.

Papa Pitufo dijo, que llegó a este municipio a resolver un problema apremiante de seguridad y a conciliar con todos los sectores productivos, citricultores, comerciantes, ganaderos, fruticultores, para caminar paralelamente en la solución del tema de seguridad y, consecuentemente de la restauración del tejido social. "todos me conocen y los conozco y yo espero que hagamos un trabajo coordinado y por el bien de Apatzingán", dijo el cofundador de las extintas autodefensas en Michoacán.

Vídeo de los peligros que se viven en “el corredor del narco”

Posted: 03 Dec 2014 03:28 PM PST

Las cámaras del editor de el Blog del Narco capturan la actividad criminal en un tramo de 30 millas en la frontera entre Estados Unidos y México. Aquí el reporte de dos partes.

Así empezó la guerra entre el Cártel del Golfo y los Zetas

Posted: 03 Dec 2014 02:53 PM PST

La mañana del 22 de febrero de 2010, cuando Ciudad Mier se preparaba para las fiestas anuales, quince camionetas con las siglas del cártel del Golfo (C.D.G.).

Entraron por el acceso de la carretera de Reynosa como caballos desbocados. Los pistoleros enfilaron a la comandancia de la Policía Municipal, bajaron de sus vehículos y comenzó a sonar el tableteo de sus ametralladoras contra el viejo edificio.

 La gente que estaba alrededor echó el cuerpo a tierra y como pudo fue a refugiarse. El tiroteo amainó. Seis policías municipales asustados, golpeados, jadeando con la boca abierta, rojos de sangre y con el miedo en la mirada.

Fueron sacados de la comandancia por los pistoleros, quienes gritaban consignas contra los Zetas. Ésa fue la última vez que se vio a los seis policías y fue también la última vez que hubo policías municipales en Ciudad Mier.

El comando instaló pistoleros en los tres principales accesos al corazón de Ciudad Mier y montó un cerco para que cuatro camionetas exploraran las calles en busca de casas y negocios a los que hombres de rostro parco entraban por personas específicas. En ese lapso, la plaza principal, ubicada frente a la comandancia, fue usada como paredón. Vaciándose de sangre, dos hombres detenidos por los pistoleros fueron llevados a la plaza. Ahí los acribillaron y después los decapitaron. Sus cabezas terminaron colocadas en un rincón de la plazoleta. Con el paso del tiempo, por el uso frecuente que se le dio, aquel rincón sería conocido como "La Esquina de los Degollados".

Un par de horas después de que los pistoleros abandonaron el pueblo, el Ejército hizo un rondín fugaz y desapareció antes de que oscureciera. Toda la semana siguiente el pueblo vivió con somnolencia. El silencio de las noches era cortado por voces lejanas y disparos aislados. Las calles estaban sucias y ruinosas, sencillamente no hubo cómo realizar los festejos anuales del 6 de marzo, los cuales fueron cancelados en ese 2010, algo que no sucedía desde la época de la Revolución.

Aunque no ves a nadie, sabes que hay alguien viéndote a ti. Lo sientes mientras caminas entre el metal escupido por las bocas de los fusiles, regado entre vidrios rotos que, pese a tu cautela, es inevitable hacer que crujan con la pisada de las botas. Debes apurarte a terminar de mirar las gruesas manchas de sangre seca y los miles de impactos de bala que aún quedan en las paredes de las casas. No puedes dejar que caiga la noche mientras buscas recuperar más testimonios de lo que sucedió estos meses aquí. La oscuridad de una zona de guerra no es lo mismo que la oscuridad a secas, además, no existe ningún hotel o sitio al cual meterte a pasar la madrugada. Por ahora, éste no es el Pueblo Mágico que se anuncia a la entrada: a juzgar por la destrucción existente, es la primera línea de la guerra de Tamaulipas.

Se supone que los bandos en pugna emprendieron la retirada hace unas semanas a los campamentos que han montado en ranchos cercanos, y tú, aunque no vengas empotrado a una unidad del Ejército, que porta casco y un chaleco antibalas pesado y caluroso, puedes caminar por estas calles donde se ven construcciones cubiertas de ceniza, con basura chamuscada en el suelo y sin señal aparente de vida en su interior. Pero sabes que estás en un pueblo fantasma y es posible que los fantasmas te estén observando.

Lo de Ciudad Mier no fue un estallido de violencia irracional. La incursión del 22 de febrero de 2010 formaba parte de un plan más ambicioso para tomar el control de la franja divisoria entre Tamaulipas y Texas, conocida del lado mexicano como la Frontera Chica. Zona clave para cualquier tipo de tráfico ilegal a Estados Unidos, aquí se localiza también la Cuenca de Burgos, el principal yacimiento de gas natural con que cuenta México.

Las cabeceras de pueblos como Miguel Alemán, Camargo, Valle Hermoso y Nueva Ciudad Guerrero fueron asaltadas de la misma forma en que ocurrió con Ciudad Mier. El inicio de esta ofensiva que el país tardó en identificar tiene varios nombres: quienes la emprendieron —los integrantes del C.D.G.— reivindicaron su ataque sorpresa como "La Vuelta", mientras que el blanco de su ofensiva, los Zetas, marcó esa fecha del calendario con el título de "La Traición". En cambio, la gente, simplemente lo llamó "El Alzamiento".

Los ataques coincidieron con la divulgación en México de unas palabras de arrepentimiento de Osiel Cárdenas Guillén, quien lideraba ambos grupos antes de ser extraditado a Estados Unidos, donde a cambio de una pena reducida de 25 años de prisión en una cárcel de mediana seguridad, proporcionó información clave contra los Zetas, agrupación que él mismo fundó una década atrás.

Cuando estalló la guerra en Tamaulipas —un estado cuyo tamaño es cuatro veces mayor que el de El Salvador, y cuyas costas abarcan buena parte del Golfo de México—, no hubo referencia ni posicionamiento particular de las corporaciones policiacas estatales y federales para dar cuenta de lo que estaba sucediendo. Ante las preguntas de algunos periodistas sobre los reportes de balaceras y enfrentamientos en la región, el entonces gobernador Eugenio Hernández dijo que se trataba de pura psicosis. En la bitácora pública de actividades, la Comandancia de la Octava Zona Militar del Ejército apenas reconoció tres enfrentamientos, en los cuales cayó un soldado y otros once fueron heridos. Finalmente, basados en un reporte de la DEA, funcionarios del gobierno federal filtraron a columnistas de la ciudad de México que lo que sucedía se debía a una alianza de el cártel del Golfo con el cártel de Sinaloa y la Familia Michoacana, bajo un lema que —según decían— convenía a todos: "México unido contra los Zetas".

Estás frente al Hotel El General, bautizado así en honor a Francisco Villa: un edificio blanco de tres pisos, ubicado en el cruce de las calles Allende y Colón, a menos de 20 kilómetros de distancia del puente internacional de Roma, Texas, uno de los accesos que tiene Ciudad Mier a Estados Unidos. Puedes reconocerlo por el mural que representa a Pancho Villa. Durante los días de combate, en una de las ventanas contiguas al mural se instaló un francotirador en busca de cabezas. Las construcciones de mayor solidez en el pueblo fueron usadas como lugar de resguardo durante las batallas callejeras, y las que no fueron incendiadas, acabaron con más hoyos que un queso gruyère y aún se encuentran severamente dañadas.

Ciudad Mier fue sitiada por lo menos en tres ocasiones a sangre y fuego en 2010, pero los francotiradores no fueron los que sembraron el mayor terror. En una de las incursiones, uno de los grupos armados capturó a un peón apodado Pepino y lo sometió a juicio sumario. A plena luz del día lo llevaron hasta la plaza principal, donde lo estuvieron golpeando bajo la acusación de ser un halcón (vigía) del bando rival. Él alegaba que esto no era cierto mientras le cortaban un brazo. Todos los habitantes del casco principal podían oír su gritadera mientras lo descuartizaban. Nadie se asomó. Tanto era el miedo que pasaron casi doce horas antes de que alguien se atreviera a descolgarlo de la rama del árbol donde lo ahorcaron.

Un hombre de aire campesino llamado José Concepción Martínez participó en "El Alzamiento" del 22 de febrero. Antes de ser reclutado para la guerra de Tamaulipas estuvo ocho años en la Marina Armada. Patrullaba Ciudad Mier en una camioneta con logos del C.D.G. cuando se topó con un convoy de los Zetas que lo capturó y lo hizo su prisionero. En un video, enviado en agosto de 2010 por sus captores por medio de mensajes electrónicos masivos, y subido y bajado de Youtube de forma intermitente, se ve a Concepción y a otros tres pistoleros vestidos con uniformes de camuflaje, hincados, con las manos amarradas a la espalda y los ojos vendados mientras eran interrogados por un comandante de los Zetas. Concepción relata que estaba en Reynosa en espera de indicaciones junto con otros diez pistoleros antes de integrarse a una estaca, nombre que dan los grupos criminales de la región a sus equipos de vigilancia más pequeños. Su sueldo quincenal era de ochocientos dólares. Había sido capturado mientras trataba de escapar de un enfrentamiento durante su bautismo de fuego en la guerra. Aunque contraatacó con una ametralladora, tropezó en la retirada y el arma se le encasquilló. No tardó mucho en ser sometido.

El segundo de los prisioneros que aparecen es José Abel Rubí. Abel nació en Baja Verapaz, un pueblo del centro de Guatemala. En la ciudad de Zacapa lo contactó un hombre de apodo el Paisa, quien andaba buscando gente que quisiera irse a una guerra que iba a empezar en el noreste de México, para la cual se necesitaban personas que supieran matar sin que eso les afectara el sueño a la hora de dormir. Les decía que a cambio el sueldo sería de 1 500 dólares al mes. Abel aceptó y se embarcó con otros hombres en el puerto De Ocos hasta llegar a las costas de Oaxaca después de ocho horas de navegación. En Oaxaca los esperaba un autobús, al cual se subieron junto con salvadoreños, nicaragüenses y hondureños, incluyendo algunas mujeres. El vehículo llegó sin mayores problemas hasta Reynosa, donde los recibieron y les avisaron que trabajarían para el cártel del Golfo. A Abel lo asignaron a la plaza de Ciudad Mier. Una tarde en la que vigilaba la carretera apareció un convoy rival. Cuando quiso subirse a la camioneta en la que patrullaba, su compañero arrancó y lo dejó ahí, junto a otros compañeros de aventura bélica, muertos y atravesados por las balas.

El tercero de los prisioneros de guerra que aparecen es un hombre que dice ser de Ciudad Victoria, Tamaulipas, y haber sido contactado ahí por Jesús Martínez Hernández, un joven reclutador a quien apodaban el Binomio, quien, semanas después de iniciados los combates, se dio un tiro en la cabeza, debido a un ataque de paranoia. El prisionero de Ciudad Victoria relata que la mayoría de los hombres reclutados en México son de Michoacán; ellos son quienes integran los comandos que recorren la región acompañados por algún nativo de Tamaulipas, elemento que a su vez suele tener la función de guía.

El cuarto de los prisioneros se llama Miguel López Rodríguez y es del puerto de Veracruz. Cuenta que después de un enfrentamiento fue capturado en Ciudad Mier. Tenía once días de estar de guardia ahí y se movía por las carreteras de los alrededores, junto con otras tres decenas de hombres, a bordo de siete camionetas. Cuando sus captores se lo llevaban, de reojo vio que atrás quedaba un reguero de muertos, tiesos como el cuero. Saldo mudo de la batalla.

Tras dieciocho minutos de proyección, el video acaba abruptamente, sin que hasta la fecha se sepa el destino de los prisioneros. Por el momento hay que agregarlos al número de las desapariciones forzadas en la región, y preguntarse si sus restos aparecerán algún día, cuando sean desenterradas las fosas comunes cavadas por ambos grupos para maquillar el horror de su lucha encarnizada.

Aunque aquí suelen matar a alguien a diario, casi no hay muertos. Tamaulipas, una de las regiones más violentas del país, tiene reservada la palabra muerte para otras cuestiones espirituales (algo curioso si se toma en cuenta que el mundo que se ve hoy por estos rumbos no incita precisamente a ser espiritual). En lugar de muertos, se habla de acribillados, encajuelados, encobijados, rafagueados, entambados y sobre todo de ejecutados. El verbo matar casi nunca se conjuga: más bien se dicen —y se practican— sus sinónimos. Piensas en eso mientras viajas por la carretera que va de Monterrey a Ciudad Mier, considerada una ruta algo más que peligrosa, donde a veces recorres tramos tan largos y solitarios que se podría jugar en ellos un partido de futbol en pleno lunes al mediodía.

Recuerdas un viaje lejano, allá en la adolescencia, cuando de repente al coche lo asaltaba por las ventanillas el sonido de una polka norteña o el olor denso de arracheras asándose sobre el carbón y chiles serranos tostándose entre las brasas. Ahora no hay nada de aquello. Oyes las roncas combustiones emitidas por el motor del coche y el aire te parece asfixiante.

Marín, Doctor González, Cerralvo, General Treviño son los nombres de pueblos sin vida que quieres dejar atrás cuanto antes, mientras te diriges a Ciudad Mier enumerando cada uno de los 158 kilómetros de esta carretera que la guerra convirtió en un camino de sombras.

A diferencia de Sinaloa y Chihuahua, en Tamaulipas no se cuenta con una larga tradición en el tráfico de drogas. No al nivel de Sinaloa, que desde los treinta ha surtido de importantes cantidades de heroína, mariguana y cocaína a estados como California, el lugar del mundo con más consumidores de drogas por metro cuadrado, y por ende el mercado más codiciado de esa empresa armada que es el narco. En el noreste de México, sobre la ruta a ciudades como Nueva York, si bien existía el contrabando, el narcotráfico tuvo un crecimiento importante hasta hace apenas dos décadas, en un principio bajo el control omnipotente de la Policía Federal y de un grupo de traficantes al que se le denominó "El Cártel del Golfo", por la ubicación de Tamaulipas en el mapa.

Un profesor llamado Óscar López Olivares, quien fuera socio del capo Juan García Ábrego —y que más tarde se convirtió en testigo protegido del gobierno estadounidense—, tiene una historia que contar. En sus memorias, aún inéditas, relata la forma en la que García Ábrego le dio un giro empresarial a la organización que había fundado el tío de éste último, Juan Nepomuceno Guerra.

De cara a lo que vendría después, las ambiciones del contrabandista Juan N. Guerra eran sin duda modestas. Cuenta López Olivares:

En el año de 1980 quedó establecido el puente aéreo Matamoros-Oaxaca, con un promedio de 4 vuelos por semana de 400 kilogramos de cañamo indígena (mota, marihuana, grifa, hierba verde) en ese tiempo contaba con 40 años y jamás en mi vida había visto la hierba, pues apenas acababa de conocer la cocaína, que los mismos agentes federales me habían enseñado a utilizar, contra el cansancio del vuelo. En Matamoros, la Policía Judicial Federal, estaba compuesta únicamente por tres elementos y todos eran amigos de Juan García Ábrego desde la infancia. Les conseguíamos oficinas, muebles, armas y les pagábamos la luz así como una gratificación por cada viaje. Durante los años siguientes se hizo una constante que a cada comandante nuevo que llegaba, había que comprarle nuevamente todo, pues el que se iba no dejaba nada.

Este tipo de operaciones fueron las que predominaron y se afianzaron durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, cuando se incluyó al cártel de Cali como el gran proveedor de la cocaína colombiana vendida a los consumidores estadounidenses. En enero de 1996, García Ábrego fue detenido y extraditado a Estados Unidos, y el cártel del Golfo vivió su primera transición. Por esa época, a finales de los noventa, Osiel Cárdenas Guillén tomó el control y empezó a oírse hablar de los Zetas, pero lo que se decía sobre ellos parecía más leyenda que realidad.

En un inicio, los Zetas eran un grupo de escoltas encargados de cuidar la vida del capo. Sin embargo, a partir de 2003, cuando Osiel Cárdenas Guillén fue detenido y encarcelado en una prisión de máxima seguridad, el grupo conformado por ex militares de élite entrenados en Estados Unidos creó una organización de corte marcial dirigida por Heriberto Lazcano, cabo de infantería desertor con entrenamiento especial en combate, inteligencia y contrainsurgencia. La extradición de Cárdenas Guillén a Estados Unidos acabó por darles la autonomía total como un nuevo grupo en el mapa del narcotráfico nacional, convirtiéndose, incluso, en una especie de marca registrada de la violencia extrema. Su fama hoy es tal, que un zeta no es solamente quien forma parte de dicha organización, sino también lo es aquel sicario o narco que pone la violencia por delante del "negocio".

Hasta febrero de 2010, el cártel del Golfo prácticamente había desaparecido. Fue entonces cuando ocurrió "El Alzamiento" y cuando el grupo que lo encabezó revivió las siglas C.D.G. para nombrar la alianza de algunos traficantes tamaulipecos con el cártel de Sinaloa y la Familia Michoacana, en contra de los Zetas.

Como Ciudad Mier, hay otros pueblos a la redonda colapsados por la guerra. Uno es San Fernando, como cualquiera podría imaginar después de que ahí se encontraran, el 23 de agosto de 2010, los cadáveres de setenta y dos migrantes. Lo sabes también porque gente de ahí te ha contado cómo la plaga de la guerra y los enfrentamientos llegaron a trastocarlo todo desde febrero; arrojaron decenas de muertos y con ello impactaron la vida de los habitantes del casco de San Fernando. Sin embargo, sabes también que lo peor ocurrió en las carreteras y las brechas donde se cree que los asesinatos se cuentan por cientos. De esto se sabe muy poco con certeza, debido a que la prensa regional no puede informar de ello, y los enviados de la prensa nacional y extranjera estarían en grave riesgo si intentaran pisar la zona para investigar.

Las brechas son espacios ideales para moverse y esconderse en una guerra como la de Tamaulipas; y más que un pueblo, San Fernando es, en cierto sentido, un casco urbano con un laberinto interminable de brechas. La gente que debe transitar por algunas de éstas te relata cómo el olor a muerto tiene impregnados los caminos y cómo los zopilotes ya pasan más tiempo pisando la tierra que volando. ¿Cómo hacer que la curiosidad venza al miedo, para ir a verificar si lo que se dice sobre las brechas es verdad y no una exageración?

Te cuentan también que, en los primeros días de la guerra, era común ver la ciudad patrullada por convoyes de pistoleros de uno u otro bando, apuntando sus armas hacia la calle y las casas. Esas manadas de vehículos que irrumpían en el pueblo llegaron a estar formadas hasta por cuarenta camionetas pick-up doble cabina, en las cuales se movían cuatro pistoleros en cada una: ciento sesenta hombres con armamento seguramente adquirido en Estados Unidos. A veces los convoyes paraban su marcha e instalaban retenes en las carreteras para vigilar el ingreso a la zona. Otras veces desataban el trueno de sus fusiles contra cualquier cosa que les pareciera amenazante.

Hasta antes de la matanza de los setenta y dos migrantes, ocurrida en un rancho del ejido El Huizachal, la presencia del Ejército era reducida en San Fernando. Después de la tragedia la zona se militarizó, pero sólo unos días. Cuando los soldados se fueron, los ánimos de los habitantes que todavía no huían se volvieron a desmoronar. Te dicen que quizá no vas a encontrar un solo sanfernandense que no haya perdido amigos, familia o conocidos de toda la vida a causa del conflicto. Te aseguran que no todos los muertos son narcos, que hay muchos inocentes, que no debes olvidar que en las guerras la muerte es pareja y que siempre hay dramas terribles como los que han sucedido en ésta; dramas como el de esas familias que han hecho funerales y enterrado solamente las cabezas de sus parientes muertos, porque el resto de los cuerpos jamás lo pudieron encontrar.

Basta echar una ojeada a un mapa de México para darse cuenta de que Ciudad Mier es la línea divisoria entre dos grupos en guerra. Reynosa, área de influencia del C.D.G., queda al oriente, y Nuevo Laredo, bajo control de los Zetas, al este. Ciudad Mier está justo a la mitad, por eso es explicable que ahí se librara la batalla más importante de la guerra de Tamaulipas. Lo que no es explicable es que Ciudad Mier fuera abandonado a su suerte, que las autoridades lo dejaran morir lentamente, durante casi nueve meses.

Al menos eso creen algunos de sus pobladores, quienes sospechan que uno de los grupos está haciendo la guerra que debería hacer el gobierno y que se preguntan que si esto no es así, por qué no entraron antes los militares de forma permanente, como lo hicieron hasta finales de año, el 2 de noviembre, tras un enfrentamiento que provocó el éxodo de prácticamente todos los habitantes.

En la Octava Zona Militar responden a esta pregunta diciendo que era imposible hacerlo debido a que la mayoría de la tropa estaba concentrada en otras operaciones ordenadas desde la ciudad de México, y que Ciudad Mier no era el único lugar en guerra. Algunos de los pobladores no creen esto y argumentan que hubo negligencia gubernamental. A su juicio, la lógica fue dejar que los narcos se destruyeran entre ellos, y al hacerlo, de paso, se permitió que destruyeran Ciudad Mier.

En ese lapso, los muertos de la guerra de Tamaulipas se quedaron sin acta de defunción. De febrero a noviembre de 2010 hubo masacres, asesinatos selectivos y balaceras, pero no hubo parte informativo de las batallas ni comunicado o vocero que diera cuenta de lo sucedido o de sus causas. En medio de los bandos en pugna, los habitantes eran juguetes de un azar indescifrable, y fuera de Tamaulipas pocos se enteraban de lo que sucedía. La información de la zona salía a cuentagotas vía internet. Una mujer se atrevió a grabar la forma en que quedó La Ribereña —la carretera que comunica a Ciudad Mier con el poblado de Camargo— luego de un enfrentamiento que duró toda la madrugada. Días después de subir las imágenes a las redes sociales, el video se convirtió en noticia de portada en los diarios nacionales y tema de conversación por unos días. Luego se reanudó, otra vez en silencio, la guerra de Tamaulipas: cadáveres tirados, harapos ensangrentados, esqueletos de camionetas calcinadas, miles de cartuchos percutidos y militares peinando la zona aparecen en la grabación de un enfrentamiento cuyo registro oficial no existe, pero que ocurrió y se supo gracias al teléfono celular de una mujer desconocida.

Algún día alguien contará la historia de tantos anónimos valientes que también ha producido la guerra de Tamaulipas, como esta mujer.

Durante ese tiempo, Ciudad Mier no sólo fue un pueblo sin policías: fue un pueblo sin escuela, sin bancos, sin carnicerías, sin médicos y sin farmacias, porque los principales establecimientos estuvieron cerrados buena parte de los nueve meses. Camionetas cargadas de gente con maletas y bultos abandonaban al pueblo. La Arquidiócesis estuvo a punto de dejar a Ciudad Mier también sin cura, pero —pese a la orden de sus superiores— el sacerdote del pueblo fue el único de la Frontera Chica que se rehusó a abandonar su templo durante los enfrentamientos. El tamaño de la soledad de Ciudad Mier era tal que el alcalde sólo visitaba la presidencia municipal dos veces por semana, y el resto de los días los pasaba en Roma, Texas, o en cualquier otro lugar lejano y seguro.

En 2010 no sólo no se celebró el aniversario del pueblo, tampoco hubo fiestas de Semana Santa, Día de las Madres ni siquiera Grito de Independencia. La vida civil en Ciudad Mier se fue extinguiendo de forma callada y cruel, hasta que en noviembre apenas quedaban mil de los 6 117 habitantes de los que habla el censo oficial. Fue entonces cuando el país le prestó un poco de atención a la tragedia del pueblo, ignorando lo que le había ocurrido a lo largo de los meses anteriores.

Cuando empezó la guerra, uno de los pocos periodistas que viajaron de la ciudad de México a Tamaulipas para ver lo que pasaba fue un buen amigo tuyo. Serio como persona y más como reportero. No es de esos que hacen periodismo porque andan buscando la misma adrenalina que puedes conseguir si te subes a la Montaña Rusa, o de los que creen que las guerras son como en las películas de Hollywood, o que se trata de un asunto poético. Antes estuvo en Líbano, y sabe que los campos de batalla están llenos de sangre, de cuerpos mutilados, de dolor y de pánico; que la palabra guerra no tiene el mismo significado para un político que la usa como un elemento más de su retórica que para quien la padece en carne y hueso.

Tu amigo estuvo trabajando al principio sin demasiados aspavientos en esos días de marzo de 2010 en Reynosa, junto con un camarógrafo de Milenio Televisón. Hicieron un reportaje sobre el hip-hop que le canta al narco y otro sobre la cuenta de Twitter del gobierno de la ciudad. Cuando trataban de corroborar unos datos —precisamente sobre periodistas locales desaparecidos a causa de la guerra— se toparon con un convoy de hombres armados que circulaba a plena luz del día por un lugar céntrico. Los pistoleros pasaron al lado de ellos. A los pocos minutos, los volvieron a topar por segunda ocasión, unas calles adelante. Los pistoleros detuvieron a tu amigo y al colega camarógrafo, les pusieron pistolas en la sien y cortaron cartucho, los golpearon, los llevaron a una casa de seguridad y los interrogaron. Antes de dejarlos en libertad les ordenaron: "Váyanse y avisen que la prensa no venga a calentarnos la plaza". Pocos minutos después tu amigo te llamó y soltó a bocajarro: "A la mierda el periodismo: no sirve para nada lo que hacemos".

Un par de años después de la firma del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá se intensificaron los trabajos de explotación de gas de la Cuenca de Burgos, al permitirse de forma parcial la participación de empresas privadas. No es poca cosa la infraestructura gasera que ha sido levantada en la zona desde entonces, aunque la guerra la ha puesto en un segundo plano: hay 127 estaciones de recolección, 28 de trasiego y 10 de entrega, así como 108 ductos de gas húmedo y 114 tuberías de gas seco con una longitud total de 2 789 kilómetros. En su conjunto, colocadas en línea recta, la totalidad de las instalaciones equivaldría a la distancia en carretera del Distrito Federal a Arizona. Aun así, la red de explotación todavía es muy limitada para la riqueza que hay en la región. En el vecino estado de Texas, por ejemplo, hay 90 mil pozos explorados y 10 mil produciendo, mientras que en Tamaulipas existen 11 mil explorados y solamente 1 900 produciendo, de los cuales, la mitad paró sus actividades a causa de la guerra.

Ciudad Mier y los demás poblados de la zona de guerra se localizan en una de las principales regiones energéticas del país. Hace unos años, luego de que se anunció una fuerte inversión de Pemex en el área y de que se prometió un esquema de privatización parcial, la Frontera Chica empezó a ser conocida como un nuevo El Dorado. La expectativa de una explotación masiva del gas generó un boom económico: empresas y trabajadores emigraron a los pueblos de la región, provocando que aumentaran todos los precios, desde los tacos de carne asada hasta el de la hectárea de tierra.

Sin embargo, en 2010 el panorama cambió radicalmente: la guerra ahuyentó a pueblos enteros, hizo que bajara el precio de los predios, y en lugar de bonanza llegó la miseria y con ella la región comenzó a ser identificada como una tierra inhóspita.

En medio de la guerra, una cuadrilla de trabajadores estaba dando mantenimiento a la estación de compresión de gas de Pemex llamada Gigante 1, construida en un tramo de Nueva Ciudad Guerrero, municipio vecino de Ciudad Mier. De repente apareció un grupo de hombres armados y les advirtió que se fueran de ahí. Los técnicos obedecieron y reportaron a sus superiores lo que les había pasado ese 16 de mayo de 2010. No trabajaban directamente para la empresa paraestatal Pemex, sino para Delta, una de las compañías subcontratadas.

Junto con la estadounidense Halliburton, compañías como Delta llegaron hace tiempo a la zona, atraídas por la promesa de bonanza que dejaría la explotación de la Cuenca de Burgos, en la que Pemex calculaba en 2003 que se invertirían veinte mil millones de dólares durante los años siguientes.

Los jefes de la cuadrilla descreyeron el relato de los trabajadores y les ordenaron regresar la semana siguiente a la estación de compresión, si no serían despedidos. Así lo hicieron y, cuando apenas tenían unas horas de haber vuelto a la estación Gigante I, apareció uno de los grupos en guerra y, sin más, se llevó a cinco de los trabajadores que estaban ahí. No hubo resistencia alguna. Los demás empleados alcanzaron a correr y esconderse. A la fecha nada se sabe del paradero o destino del mecánico Anselmo Sánchez Saldívar, de los ayudantes de mecánico, Martín Franco y Martín Zúñiga, del instrumentista de máquinas de compresión, Saúl García Ayala, y del operador de plantas de compresión, Christopher Cadena García. Rancheros que vivían en los alrededores de las instalaciones de la Cuenca de Burgos, como Gerardo García, César García y Adán de la Cruz Santiago, también fueron secuestrados y, al igual que los trabajadores de Pemex, siguen desaparecidos al día de hoy. El número de personas desaparecidas cerca de las estaciones de Pemex es mayor, casi tan grande como el miedo a denunciarlas.

Tal y como lo comentan algunos conocedores de la región, suena a teoría de la conspiración suponer que en medio de la lucha de intereses que se disputan el estado de Tamaulipas se encuentren también ciertas compañías petroleras de Texas. Sin embargo, cabe recordar que además del negocio de la guerra, Afganistán e Irak representaron muy buenas inversiones en cuanto a energía se refiere para las mismas empresas estadounidenses que hoy —y desde hace tiempo— tienen los ojos puestos en la Cuenca de Burgos.

También suena a teoría de la conspiración ese afán de justificar todos los males de la zona como el resultado de un enfrentamiento entre un cártel y otro, ignorando los intereses políticos y económicos que existen en la Frontera Chica, intereses que, de algún modo, quedaron en medio de la disputa por el control del tráfico de drogas a Estados Unidos.

Conspiración o no, nada se sabe con certeza sobre lo que pasará con el tesoro nacional que hay bajo el teatro de la guerra en Tamaulipas.

En una situación de guerra, negarse a prestar testimonio es una de las maneras que los testigos tienen de salvar sus vidas. Fingir ignorancia es una forma de sobrevivir. Y en esta guerra, los bandos en pugna exigen un silencio a su favor.

Por lo general las revueltas buscan hacer visible algo. Lo de Tamaulipas es otra cosa: lo contrario.

Te cuentan que hace poco estuvo por aquí la televisora Al Jazeera, y que lo que decían los periodistas enviados era que nunca habían estado en un terreno tan fangoso, donde el riesgo y el desconcierto lo dominaran todo. Los de Al Jazeera, que en los años recientes han estado en las líneas de fuego de los principales conflictos bélicos del planeta, no pudieron recorrer la carretera de La Ribereña. Ni los funcionarios locales ni los militares les dieron mínimas garantías de que saldrían vivos si lo intentaban. Optaron por hacer un reportaje sobre la forma en que los sheriffs fronterizos texanos viven el drama tamaulipeco.

¿Qué más? Nadie sabe cómo cubrir lo que sucede aquí. Por mucho, la tarea más difícil del periodismo la tienen tus colegas locales. En los periódicos de Tamaulipas lo que debe callarse supera a lo que se puede contar. Enciendes la radio del coche. Hay canciones de Rigo Tovar o de Cuco Sánchez, o comentarios sobre los resultados del torneo de futbol nacional, pero no se informa de las cinco personas asesinadas hace unas horas en el centro de Reynosa ni, tampoco, de los ataques con lanzagranadas en un ejido de Camargo. Te preguntas: ¿cómo va a documentarse cincuenta años después, lo que hoy sucede en Tamaulipas si no existe registro alguno al día siguiente?

Sabes que el silencio que hoy existe en Tamaulipas no se generó de forma espontánea. Para funcionar, el silencio requiere de un sofisticado aparato de represión. Necesita de fosas clandestinas, de gobernantes ilegítimos, del monopolio de los cuernos de chivo, de la degradación económica, de policías corruptos y de una sociedad civil aletargada. "Quien se impone mediante el ruido debe hacer un mayor esfuerzo para mantener su hegemonía que quien lo hace a través del silencio". Kapuscinski decía eso y decía también que por tal motivo, la palabra "silencio" casi siempre aparece asociada con palabras como "sepulcro" (silencio sepulcral) o "mazmorras" (el silencio de las mazmorras).

No se trata de asociaciones gratuitas.

Sabes que a Pepino lo mataron sin que nadie hiciera nada y en silencio. Uno de los hombres que oyó todo —y que lo vio al día siguiente colgado antes de entrar a misa— te contó que desde entonces no ha podido dormir bien. Ese hombre ha entrado ya al laberinto negro de los insomnios que producen todas las guerras.

La batalla de Ciudad Mier, de todo Tamaulipas, es sobre todo una batalla contra el silencio.

El 2 de noviembre de 2010, cuando los Zetas lanzaron una contraofensiva para recuperar el control de Ciudad Mier, Matilde González Puente estaba en la sala de su casa viendo la telenovela de las cuatro de la tarde. Al escuchar los primeros balazos se levantó de la silla para ir a cerrar primero la puerta principal y luego la del patio. Los balazos se siguieron oyendo e imploró: "¡Virgen, líbreme!", mientras lamentaba en sus adentros que hubiera gente con una piedra en lugar de corazón. Después dos balas pasaron cerca de ella y se estrellaron al lado de un viejo ropero, dejando un par de hoyos. Matilde González se apresuró a entrar a una pequeña bodega dentro de la casa, donde había un colchón, el cual se colocó encima para tratar de sentir menos miedo y calmar el temblor de su artritis. A sus ochenta y dos años, Matilde no había podido abandonar el pueblo como la enorme mayoría lo había hecho ya. Uno de sus hijos vive en Monterrey y sus dos hijas en Estados Unidos, una en California y la otra en Texas. "Vivo de milagro, por pura cosa de diosito", me dijo el día que la conocí. Matilde nació el 18 de diciembre de 1928, cuando no tenían mucho de haber menguado las batallas revolucionarias en México y estaba en pleno auge la lucha cristera. Fue una de las pocas personas que nunca abandonaron Ciudad Mier, y me dijo que ya estaba resignada a morir como nació: en medio de la guerra. Creía que lo sucedido al pueblo tenía una explicación divina y que los responsables recibirán algún día lo que merecen: "Dios sólo espera el momento indicado".

Pasaron varias horas hasta que amainó la tormenta de pólvora ocurrida ese Día de Muertos que Matilde González pasó encerrada. Toda la noche hubo humo saliendo de la esquina norte del pueblo, y en las calles del acceso a Reynosa quedaron los esqueletos de tres camionetas calcinados y un camión recolector de basura volteado tras ser improvisado como barricada. En algunas paredes aparecieron pintas de grafiti con mensajes como: "Su plaza Ja ja ja", "Sálganle Golfas, ya llegamos" y "Pónganse vergas porque ya llegamos los zetas a quedarnos".

Otro hombre, de ojos color avellana, Gregorio Olivo Salinas, nacido por los mismos años que Matilde González, también estuvo cuando sucedió la batalla del Día de Muertos. Mientras platicábamos, a varias semanas de los sucesos, unos albañiles trabajaban en Hidalgo, una de las calles principales donde había fachadas de casas que tenían las paredes negras por el fuego y otras que guardaban todavía tantos impactos de bala en el concreto que parecían estar enfermas de sarampión.

—¿Cuántos balazos se habrán disparado ese día? —pregunté.
—¿Aquí? Millones de cartuchos que se recogían ahí. Hasta para venderlos por kilo, pero no se mataba tanto porque todos estaban bien escondidos, arriba de las casas.

—¿Le había tocado a usted una cosa así?
—Fui jefe de la policía vario tiempo, tres etapas. Pero no, había otras cosas duras, nada cómo esto.

—¿Cómo qué?
—La (policía) federal era la que andaba aquí encargada de ese asunto. Yo estuve del 86 para atrás y ya después arreglé mi pasaporte y me fui a trabajar para allá (señala en dirección a unos mezquites detrás de los cuales está el río Bravo).

Gregorio Olivo empezó a fastidiarse de la conversación. Se movía de un lado a otro y se tocaba el ala izquierda del sombrero vaquero que llevaba puesto.

—Ojalá que se mejore la situación de Ciudad Mier —le dije.
—Ojalá, qué más quisiéramos porque pues apenas se está arrimando la gente al pueblo. Aquí estaba antes solo, solo. En esta calle nada más yo me quedé. Ahora bueno, pues ya comienza a haber familias.

—¿Y usted por qué no se fue?
—¿A dónde me voy? Al cabo lo que no te pasa de joven, de viejo no te escapas. [Risas]. Yo no tenía a dónde correr.

En este instante, la única compañía que sientes en la solitaria carretera por la que vas es la de unas cruces monumentales ubicadas en el kilómetro 35. Son del tamaño de una casa de tres pisos y están a la entrada de un cementerio.

Unos kilómetros más adelante aparece, en el carril de sentido contrario, el único vehículo con el que te has topado en media hora de recorrido. Es una vieja pick-up conducida por un hombre de bigote y camisa celeste, quien enciende y apaga las luces un par de veces justo cuando su coche está frente a ti. Quiere decirte algo. En cualquier otra carretera pensarías que te avisa que tienes una llanta ponchada, o que más adelante te vas a topar con un accidente o con un tramo en mal estado, pero en esta carretera lo que se viene a la mente es que adelante hay un enfrentamiento o un retén de alguno de los grupos de la guerra. Sigues la marcha y lo que encuentras es una obra en construcción que parece abandonada, por lo que debes salir de la carretera unos metros y andar entre la tierra antes de retomar el camino de asfalto. Solares yermos, arbustos verdigrises, corrales vacíos, tristes nopales, bodegas de alimento para vacas derrumbándose: el paisaje de un campo agonizante va quedando atrás.

Poco antes de entrar a Ciudad Mier, en el municipio contiguo de General Treviño, ves a tu costado izquierdo un rancho donde hay algo de vida y una imagen que parece un espejismo: avestruces y ponis compartiendo cautiverio entre los mezquites retorcidos de troncos gruesos y follaje abundante que les regalan sombra. Más adelante, asomándose por el valle, adviertes unas columnas de humo negro, denso y brumoso. Otra vez se activa discretamente una alarma dentro de ti.

Así se recorre esta carretera, bajo tensión.

El coche continúa su marcha. Pasas a un lado de la humareda y te das cuenta de que fue causada por basura quemada. La siguiente imagen con la que te topas es la de pequeños montículos con costales llenos de tierra y tambos atiborrados de rocas en ambos lados de la carretera, trincheras que por el momento no dan refugio a nadie.

Has llegado al sitio que andabas buscando: Bienvenido a Ciudad Mier.

El C.D.G. inició la ofensiva contra los Zetas divulgando un canto de batalla con ritmo de hip-hop. Un rapero fronterizo cuyo nombre artístico es Sr. Cortés grabó la canción de propaganda. Se llama "El reto" y busca explicar el porqué del inicio de la guerra en febrero de 2010. Dice así:

Recuerda ciudadano: no todo es violencia, por eso el CDG, también en eso piensa. Respeto a tu familia, no te metas conmigo, insisto y te recuerdo: yo no soy el enemigo.

Esto va de parte de CDG, esto es un llamado, así es que escuchen bien: el pleito no es contigo, ni con el gobierno, pero si nos buscas, arderás en el infierno. El que mata a mujeres y niños es un cobarde. Hay que ir de frente, porque así es el jale. Confunden la valentía con la felonía, cuando en verdad, es pura cobardía. Los que se creen valientes, allá ellos con su fama, mienten y quitan la vida a gente inocente. Los invito: topón de frente. Ya saben: escojan el puente, la hora, el día para desaparecerlos como los dinosaurios, extinguirlos en masa con la metraca, taca-taca-taca.

Pa que el pueblo sepa que el CDG respeta, en todo el planeta, pa que se den cuenta que aquí va la vuelta, pa los que secuestran.

Y con el gobierno evitamos la fricción, pero si así lo quieren nos damos un tocón. Es por eso que con ellos evitamos balaceras, para que así gente inocente no se muera. Pueblo no confundan al cártel con cobardes; si el CDG no mata más que a los cobardes.

Ya lo saben, acabemos con la escoria. Y protejamos bien nuestras colonias. Así es que los retamos a que se la fleten al estilo bravo, líderes enfrente, no manden achichincles para que los mate, amárrense las bolas, bola de cobardes.

Matamoros, Reynosa y Laredo, todo Tamaulipas, también el mundo entero, en el entrenamiento el cártel no escatima, por eso en Tamaulipas, el CDG domina. Flétense cabrones, nos damos un tocón, y donde ustedes quieran, les damos un juntón. Maten pero el hambre, y déjense de pedos, y por si necesitan, yo les presto mi dedo.

Esto es un reto.

A su vez, los Zetas, poco después de iniciados los ataques, enviaron a los buzones de los correos electrónicos de funcionarios locales, periodistas y empresarios, el siguiente escrito, explicando su posición ante la guerra:

Este es un comunicado oficial de parte de La Compañía.

Sabemos que en todas las ciudades están molestos con todo lo que está pasando, y están hartos de ver cómo esto no se termina, pero aquí esta la realidad de lo que querían saber:

A nosotros nos tachan de secuestradores, extorsionadores, asesinos y demás, pero les recuerdo que nosotros, antes de que iniciara todo esto, estábamos a las órdenes del Cártel del Golfo (CDG), y por lo cual recibíamos órdenes. Ahora que ellos nos declararon la guerra, aún así nos culpan de quemar casas, de matar gente inocente y demás, como si ellos no hicieran eso.

Se tachan de finos, estudiados y buena gente, que hasta roban tiendas de ropa para vestir bien. Queman casas porque creen que así nos iremos para siempre, matan a gente inocente para echarnos la culpa de eso y que toda la ciudad se ponga en contra de nosotros, y ellos queden bien. Ponen comunicados en diferentes medios para tapar el sol con un dedo.

Nosotros no necesitamos andar diciendo a la gente que nos apoye, ni mucho menos reclutamos alumnos de secundarias como ellos lo hacen. Nosotros somos gente preparada para combate y no necesitamos de gente que no sabe ni manejar una arma.

Ellos nos declararon la guerra y ahora no la ven llegar porque están situados en territorios donde no se pueden mover para ningún lado y por eso necesitan de sus alianzas con otros cárteles para defenderse, pero no saben que sus aliados los terminarán exterminando primero a ellos.

Así que espero que les quede claro la realidad de quién recluta gente no preparada, de quién asesina gente inocente para culparnos a nosotros, de quién arma sicosis en la ciudad para que la ciudadanía crea que con ellos las extorsiones, secuestros y asesinatos terminarán, de quiénes publican miles de "comunicados" y pagan mucho dinero para que sus videos sean publicados.

Somos lo que somos pero estamos conscientes de nuestras acciones y antes de realizarlas, le añadimos inteligencia.

Sólo nos resta decirles que no salgan de sus casas si no tienen nada a que salir, y ante cualquier evento en la calle, traten de resguardarse, pero tengan por seguro que nosotros sí tenemos entrenamiento, no como ellos, que no saben actuar ante una situación así. Con esto no les estamos pidiendo que nos apoyen ni que anden poniendo gente, solo que no se metan con nosotros y que nos dejen trabajar. Al final de esto, saldrá victorioso quien tenga más poder y más estrategia para poder realizar su trabajo.

Estamos conscientes de que perderemos gente, pero ellos perderán todo. Nosotros podemos realizar nuestro trabajo sin necesitar el apoyo de la población inocente.

Atentamente: La compañía Z.

La primera vez que viniste a Ciudad Mier después de que pasó la parte más intensa de la guerra que desplazó a casi todos los habitantes del pueblo fue con Santos, un experimentado camarógrafo de Multimedios Monterrey, que, junto con el periodista Daniel Aguirre, entró antes que nadie a la zona para corroborar la diáspora provocada por los enfrentamientos del 2 de noviembre. Las noticias sobre lo sucedido ese día aparecieron con tibieza en los diarios nacionales, donde no hay nunca el espacio suficiente para recoger todo el caudal de la violencia nacional.

Si estás allá, en ese raro oasis de paz en el que se convirtió hoy el Distrito Federal, puedes abrir el periódico casi cualquier mañana del año y leer que ayer en (aquí puedes poner Ciudad Mier, o Guasave o Fresnillo...) han sido ejecutados (aquí puedes poner cinco o diez o cincuenta) sicarios en (una cárcel, un rancho o tal plaza principal) y que... Tras empezar a leer la noticia te darás cuenta de que es la misma que leíste hace unos días, y la semana pasada también, y el año anterior, y mejor darás la vuelta a la página para enterarte de otra cosa más novedosa. Masacres de jóvenes, crímenes contra niños, asesinatos de alcaldes y las desapariciones de periodistas ocurren tan lejos de la capital del país, y son ya tantos que se olvidan al día siguiente.

Santos te contaba que cuando llegó a Ciudad Mier, tras los enfrentamientos del 2 de noviembre, él y su compañero iban con chaleco antibalas y casco, acompañados por soldados. Estaban conscientes de que si les pasaba algo, habría lamentaciones públicas y condenas por parte de los políticos unos días, pero que después sus muertes acabarían perdidas en la montaña de estadísticas.

Cuando tú y él viajaban hacia Ciudad Mier, Santos te contaba que la otra ocasión estuvo poco tiempo en el pueblo, pero que alcanzó a grabar muchos esqueletos de camionetas calcinadas y casas llenas de hoyos. Los soldados que lo escoltaban le daban tres minutos para grabar en cada parada. Le advirtieron que podía haber francotiradores, emboscadas o asaltos imprevistos, pero por suerte no hubo nada de aquello. Santos te hablaba de lo que para él significa reportear en esta zona, y de repente hizo una lista en su mente con los nombres de periodistas desaparecidos o asesinados que él conoció.

El día del viaje con Santos la mayor parte de la carretera estaba recubierta por neblina. Gotas de lluvia ligera perlaban el cristal del coche, pero de cualquier forma se podían ver los llanos dorados de la orilla del camino. Santos y tú suspendieron la conversación abruptamente en la gasolinera de Cerralvo, donde un grupo de veinte soldados, en dos camionetas, montaba guardia, con los dedos muy cerca del gatillo, listos para el combate.
La situación los devolvió a la realidad del camino: hasta para ir a cargar combustible había que hacerlo preparado para la guerra.

Alberto González nunca había tenido ningún cargo de elección popular hasta que fue electo alcalde de Ciudad de Mier a media guerra. La disputa no obsequió saldo blanco a la clase política local: una semana antes de los comicios celebrados el 4 de julio, fue asesinado el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la gubernatura, Rodolfo Torre Cantú, quien prácticamente tenía ganadas las votaciones. Alberto González, un hombre de pelo cano y lentes de profesor de Biología, era el supervisor escolar de la zona comprendida por Ciudad Mier. En 2010 aceptó ser el aspirante priista a la alcaldía de un pueblo que nunca ha sido gobernado por otro partido que no sea el PRI. Para las elecciones del 4 de julio de 2010, Ciudad Mier ya estaba semivacío debido a los enfrentamientos. Ochenta por ciento del padrón registrado no votó; de los 6 009 electores empadronados, apenas acudieron a las urnas 1 486 y, de esos, 1 210 eligieron al candidato priista. Sólo cincuenta y cuatro habitantes votaron por el aspirante del Partido Acción Nacional (PAN).

A principios de 2011, Alberto asumió el cargo de presidente municipal. Una de las primeras cosas que hizo su administración fue organizar cuadrillas de albañiles que remozaran los impactos de bala —miles de ellos— que había, principalmente, en las casas del casco y en los monumentos de las tres principales entradas al pueblo. Por esos días acompañé al alcalde en un recorrido a bordo de su camioneta. Fuera de las calles principales, el panorama lo componían casas abandonadas, calles tristes, sin personas ni perros, y comercios cerrados con los neones apagados.

Justo cuando el nuevo presidente municipal me explicaba que ya habían remozado la mayor parte del pueblo, pasamos a un lado del Hotel El General, la construcción favorita de los francotiradores, la cual se veía todavía muy dañada.

—Bueno —dijo el alcalde antes de que yo comentara algo—, en esta parte, pues el edificio fue destruido y fue quemado y ahora presenta como quiera otra cara, pero bueno, se siguen llevando a cabo obras de reconstrucción.

El edificio más afectado por la batalla de Ciudad Mier fue la comandancia municipal, cuya construcción era atacada constantemente, pese a que desde el inicio de la guerra ya no había policías dentro de ella. Durante el último enfrentamiento que se registró, el cual incluyó un ataque con lanzagranadas, ocurrió algo curioso: el edificio se incendió y de la fachada principal cayó material de estuco que estaba sobrepuesto en la pared. La fachada original, con arcos, columnas y un águila republicana en el centro, quedó así a la vista, dándole un aire histórico y más solemne al edificio en ruinas, cuya antigüedad era de casi ciento treinta años.

Le conté después el hallazgo de este "tesoro" en medio de la guerra al escritor tamaulipeco Martín Solares, quien me dijo que para él la caída de la fachada de la comandancia de Ciudad Mier era la metáfora perfecta de lo que pasaba en el país: las balas estaban haciendo que cayera el barniz de la realidad que durante muchos años había sido ocultada superficialmente, y que ahora se estaba desmoronando porque no aguantaba un balazo más.

Entré con el alcalde al viejo edificio y me topé con trozos de cables y las paredes ennegrecidas. En un escritorio había una televisión, un teléfono, una taza y una lámpara de mano achicharrados; estaban ahí también los papeles y plásticos que alimentaron el fuego.

—¿Vio la película El Infierno? —pregunté de repente al alcalde.
—No la he visto, pero ya me han dicho que lo de Mier es algo parecido —contestó con cierto fastidio.

—¿Por qué quiso ser alcalde de Ciudad Mier en un momento así?
—Estamos muy motivados porque la gente también está muy motivada, está muy entusiasmada precisamente por recuperar esto, y eso te hace más fácil la situación. Además, el ambiente que vive Mier, yo creo que no es exclusivo de Mier, es nacional... Pero bueno, vuelvo a repetir, me siento contento porque me siento respaldado por la gente y también tenemos el respaldo de otras dependencias: Pemex, por ejemplo, que ha estado muy atento para ayudarnos en la reconstrucción de nuestro querido Ciudad Mier.

Ésta es la tercera vez que viajas a Ciudad Mier en lo que va del año. Ahora lo haces con dos colegas de Monterrey y con Daniel Aguilar, un fotógrafo con el que te han tocado algunas balaceras en Oaxaca y en otros sitios de la atribulada geografía nacional. Pero no hablan de eso durante el viaje. Platican de estos paisajes fronterizos, usados varias veces por Tarantino y Robert Rodriguez para filmar sus películas, de lo bonita que es la colonia Condesa allá en la ciudad de México, del grupo musical Intocable, de lo caro que es el equipo fotográfico, y de cosas así.

El domingo 6 de marzo de 2011, Ciudad Mier cumplió 258 años de haber sido fundada. Si la celebración del aniversario anterior se había cancelado debido a la guerra, ahora un grupo de pobladores, junto con el flamante alcalde, Alberto González, habían decidido organizar los habituales festejos para devolverle la vida al pueblo. Ese domingo al mediodía, bajo el resguardo de sesenta soldados, por la plaza principal caminaron duquesas, princesas y reinas, con grabaciones de música del piano de Raúl Di Blassio de fondo.

Aunque todavía se percibía el cataclismo de la guerra en algunos edificios, decenas de los pobladores exiliados en Texas y en Monterrey regresaron momentáneamente a Ciudad Mier. Una jovencita preparatoriana con vestido color merengue y peinado de salón fue nombrada reina Emily I, recibió una corona y un cetro y su primera actividad como reina del pueblo fue decretar que Ciudad Mier debía seguir manteniéndose unida pese a la difícil situación.

Tras la coronación, frente a la comandancia municipal —ya algo restaurada— fue colocado un arriate con carbón encendido para asar en unas cruces de acero 258 pollos, uno por cada aniversario del poblado.

—¿Por qué festejar con pollos asados? —pregunté a Diego Treviño, el secretario particular del alcalde.
—Porque era para lo que había, ¡pero para el otro año vamos a asar cabritos! —contestó emocionado al ver que más de quinientas personas se encontraban en la plazoleta que meses atrás había atestiguado horrores que no venía al caso recordar en ese momento.

La fiesta por el 258 aniversario de Ciudad Mier sólo incluyó el primer cuadro de la ciudad. Fuera de ahí el panorama sigue siendo desolador. Un fraccionamiento de casas Geo construido en 2003 está completamente abandonado, sin vida alguna. El resto de las calles y la devastación del paisaje advierten que quizá por ahora lo que hay sólo es un periodo de entreguerra.

Por la tarde, el cura ofició una misa en la que imploró por la paz del pueblo. Los fieles oraron junto con él: "Señor, ayúdanos a combatir el miedo y la inseguridad, consuela el dolor de quienes sufren, da acierto a las decisiones de quienes nos gobiernan, toca el corazón de quienes olvidan que somos hermanos y provocan sufrimiento y muerte".

El alcalde Alberto González era quizá la persona más eufórica esa tarde, mas no por la fiesta. Unos días antes recibió una llamada telefónica de Julián de la Garza, uno de los directivos de Pemex encargados del proyecto de la Cuenca de Burgos. La cita entre ambos ya había ocurrido, y el funcionario petrolero le había informado que le entregarían a su administración una buena cantidad de recursos económicos para sacar adelante a Ciudad Mier; le confirmó también que en la primavera se reactivaría la explotación de varios pozos de la Cuenca de Burgos, y que la compañía texana Halliburton estaba muy interesada en afianzar su presencia en este 2011.

La esperanza del alcalde era tan grande, que calculaba que dentro de unos meses Ciudad Mier podría volver a tener policías.

Antes de irse de Ciudad Mier van al entronque con la carretera La Ribereña, donde un enorme monumento con forma de campana recibió miles de impactos de bala y cerca del cual absolutamente nadie se atreve a vivir. Daniel Aguilar quiere hacer unas fotografías del sitio, que en realidad es un cántaro monumental que alude a la leyenda de la creación del poblado. Mientras Daniel hace sus fotos, uno de tus colegas grita: "¡Ya valió madre!", y señala al horizonte de la carretera. Volteas y ves una camioneta blanca pick-up de modelo reciente, luego otra igual atrás, y después otra, y otra... "¿Son ellos?", pregunta. Tú callas. Ninguno sabe qué hacer. Se quedan de piedra. El convoy se va acercando, hasta que pasa a un lado de ustedes y alcanzas a ver que las camionetas tienen en el costado un pequeño logotipo de Pemex. Son once y pasan de largo. Tú vuelves a respirar. \\

Policías de Coahuila pasan datos al narco por Whatsapp

Posted: 03 Dec 2014 01:57 PM PST

La Procuraduría General de Justicia del Estado de Coahuila cumplimentó órdenes de aprehensión en contra de cinco elementos de la Policía Municipal de Piedras Negras.

Por el delito de facilitación delictiva ('halconeo'). La Comisión Estatal de Seguridad indicó que lo anterior fue derivado de las pruebas de control y confianza, por lo que fueron trasladados 15 elementos al centro de evaluación en el municipio de Ramos Arizpe.

Al momento, un total de cinco oficiales se encuentran puestos a disposición del Ministerio Público, de la Procuraduría General de Justicia del Estado, para que se inicien las investigaciones en su contra por su probable participación con un grupo delictivo de dicho municipio fronterizo.

Entre los efectivos consignados se encuentran tres mujeres involucradas en las actividades ilícitas.

Ellos son Guadalupe de Jesús Vara Rivas, Nancy Nataly Moreno Contreras, Liliana Guerrero García, Ernesto Montelongo Domínguez y Ernestina Rodríguez Melchor, quienes fueron consignados ante el juez tercero en Materia Penal de la ciudad de Piedras Negras, quien será el encargado de determinar su situación jurídica en los próximos días.

Los responsables se encargaban de pasar información de ubicaciones y operativos de las corporaciones federales y estatales a un grupo que opera en Piedras Negras, Coahuila.

El alcalde Fernando Purón Johnston informó del traslado por parte del Grupo de Armas y Tácticas Especiales, GATE, para investigarlos por su probable participación y vínculos con un grupo de la delincuencia organizada.

A través de un grupo de whatsapp, los involucrados informaban a los criminales los puntos donde se ubicaban unidades de la Marina, del GATE o de la Sedena.

Las investigaciones están a cargo de la Secretaría de Gobierno del Estado, en coordinación con el ayuntamiento de Piedras Negras.

Se dio a conocer que tres números de celulares pertenecen a igual número de policías municipales, ya que estos números están registrados en las solicitudes de empleo que se entregó al municipio.

Entre los involucrados se encuentran oficiales con antigüedad dentro de la corporación, mientras que otros ingresaron este 2014.

El edil nigropetense informó que la falla no está en los exámenes de control y confianza, sino en cada persona, ya que éstos se involucran con el crimen cuando ya habían pasado las pruebas.

Las investigaciones se extendieron para el director operativo de la Policía Municipal de Piedras Negras, Félix Alberto López Arenas, y al subdirector operativo Ernesto Valadez, quienes fueron trasladados al C-3 en Ramos Arizpe, sujetos a investigación y a las pruebas de control y confianza.

El lunes 1 de diciembre por la tarde se hicieron presentes elementos del Grupo de Armas y Tácticas Especiales, para el traslado de ambos servidores públicos.

Las autoridades municipales están interesadas en que se esta situación se resuelva pronto y, de confirmarse la complicidad de los cinco elementos y de los jefes policiacos, sean procesados de acuerdo a la ley.

Luego de estos hechos fueron citados 150 elementos de la Policía Municipal de Piedras Negras, en la corporación, para corroborar sus datos personales en el proceso de registro, y luego de tomar sus datos, los uniformados se retiraban y sólo permanecían quienes se encontraban en turno.

Los datos fueron tomados por personal del Centro de Evaluación de Control y Confianza.

Al respecto, el secretario de Gobierno, Armando Luna Canales, dijo que se practicó la evaluación de control y confianza a los elementos de Piedras Negras, algunos de ellos señalados por su participación delictiva.

Algunos de los efectivos evaluados fueron de regreso a Piedras Negras. "Debemos de acostumbrarnos a que sea un tema de rutina", sostuvo el funcionario.

Destacó que las evaluaciones grupales son más efectivas que las individuales.

Hemos visto que la evaluación grupal es mucho más efectiva que la individual, así que se seguirá trabajando de esta manera, igual como se hicieron exámenes antidoping a otras corporaciones de Policía, como también se hace la evaluación a un grupo de aspirantes".

Luna Canales dijo que no se descarta el traslado al C-3 en Ramos Arizpe, del resto de los elementos de Piedras Negras, lo mismo se hará con otras corporaciones.

El secretario de Gobierno dijo que el Ministerio Público determinará la situación jurídica de los elementos involucrados.

Historias de normalistas sobrevivientes en Iguala

Posted: 03 Dec 2014 01:15 PM PST

Tres jóvenes normalistas que sobrevivieron a los ataques armados de los policías municipales de Iguala, el 26 de septiembre pasado.

Narran cómo tuvieron que ocultarse mientras oían los gritos de sus compañeros al ser baleados, sin poder auxiliarlos."Nos trataron de matar a todos. Algunos tuvimos suerte, pero vimos a nuestros compañeros caer", cuentan Valentín, Antonio y Adrián.

"Nos trataron de matar a todos... a unos los vimos caer", "¡Nosotros somos Ayotzinapa y queremos justicia para nuestros compañeros caídos!", dice Valentín. Su nombre está ligado al de una comunidad, porque este joven de 20 años.

No se describe como un individuo sino como parte de una gran familia de estudiantes de la normal. Y es desde ahí, desde la solidaridad y el terror de lo vivido, que decide hablar por primera vez con un medio de comunicación.

A ratos tiembla al recordar y pide que su identidad sea protegida, por lo que su nombre y el de sus compañeros se modificaron, pues tiene miedo de lo que pudiera ocurrirle a su familia y a los otros normalistas. Valentín asegura que las heridas, los moretones y raspones en su cuerpo están curados (han pasado 63 días), no así las marcas que no son visibles pero que lleva por dentro, esas que no lo dejan dormir aún, porque en el silencio de la noche invariablemente regresa aquella "noche terrible", según describe.

"Nos trataron de matar a todos. Algunos tuvimos suerte y no nos mataron, pero vimos a nuestros compañeros caer. Estoy esperando a que lleguen nuestros compañeros desaparecidos; mientras ellos no lleguen yo voy a seguir apoyando y luchando en la normal".

Valentín espera por cada uno de los 43 normalistas y en especial a Jonathan, el amigo al que conoció desde que entró a la preparatoria y con el que más convivía en la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, en Ayotzinapa. Le ha hablado a su celular, le ha enviado mensajes de texto, "pero Jonathan no responde", dice sentado en una colchoneta en su cuarto.

En la normal los cuartos son austeros, apenas una colchoneta en el suelo para que descansen.

Valentín narra lo ocurrido: "Éramos todos de primer año, íbamos como 70 alumnos juntos, la mayoría se subió al último autobús, eran cinco unidades. Yo iba corriendo por la calle, abriéndole paso a los autobuses, cuando vi que en la calle Juan N. Álvarez se atravesaba una patrulla. Nos bajamos, tratamos de moverla, empezaron a disparar y ahí le dieron al primer compañero que ahora está en el hospital en estado vegetativo. Nos alejamos un poco porque si nos acercábamos al compañero caído nos seguían disparando más. No dejaban que lo levantáramos ni nada".

Valentín decidió esconderse adentro de uno de los autobuses; de pronto se levantaba un poco y se asomaba por la ventana sólo para ver cómo su compañero caído se movía y levantaba su mano pidiendo ayuda. "No nos dejaban acercarnos a él, los policías seguían disparando. Yo vi cómo mi compañero agonizaba sin ayuda. Me traté de bajar varias veces del autobús, pero las balas no me dejaban, y yo tenía miedo de que me balearan. Varias balas pegaron cerca de mí, en los sillones del autobús. Me escondí debajo de los asientos con otros compañeros".

Acompaña su relato con los trazos que va haciendo en la hoja de un cuaderno. Dibuja cinco camiones, señala en cuál iba él. Las balas las traza como rayas pequeñas e inclinadas. No las dibuja. Las traza en el aire.

Ya escondido, Valentín comenzó a enviar mensajes a otros compañeros de la normal para decirles que los estaban atacando. Éstos le indicaban que aguantara, que ya iban en camino para ayudarlos. Envió mensajes de texto también a su hermana, "le dije que nos estaban baleando, ella me pedía que corriera para que no me pasara nada. Luego se me comenzó a apagar la pila del celular. Pensé mucho en mis padres, pero no les quise marcar para que no se preocuparan. Fue una noche terrible, una noche de muerte, y la mañana fue peor, porque supimos de todos los compañeros muertos y desaparecidos".

Valentín dice que las heridas en su cuerpo ya sanaron, pero las marcas que lleva por dentro no lo dejan dormir.

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"Me escondí durante siete horas en un terreno baldío"

Antonio, de 19 años, ingresó a la Normal Rural de Ayotzinapa en agosto pasado, también cursa el primer año. Habla de los terrenos donde todos sembraban sus cultivos de ejotes, flores de cempasúchil, maíz.

"Las flores se están secando porque faltan nuestros compañeros para recoger la cosecha, y esto es también una grave situación para la sobrevivencia financiera de la escuela", explica.

Agrega: "Entré a la normal porque mi objetivo era superarme, ser alguien en la vida. No quería quedarme sólo con mis estudios de bachillerato, y todavía no entiendo por qué nos pasó esto si somos estudiantes. No estábamos haciendo nada malo, simplemente íbamos a traer autobuses y botear, había un convenio con los choferes. No comprendo por qué los policías municipales nos atacaron de esa manera violenta y a balazos.

"Yo iba por la calle abriendo paso a los camiones, atravesaron una patrulla para que no avanzáramos, luego llegaron dos camionetas municipales y comenzaron a dispararnos a todos los que estábamos ahí. Yo me metí debajo del autobús, esperé y luego en cuanto pude me subí al autobús y estuve un rato ahí hasta que pasó todo. Éramos como 15 los que estábamos en ese autobús de Costa Line.

"No hacíamos un solo ruido porque los municipales tenían el arma apuntada. Estaba nervioso, tenso, sólo escuchaba que los compañeros estaban llorando y estaban desesperados. Pedí que todo eso sólo fuera un sueño, que todo pasara rápido, pero no sabíamos qué hacer. Yo no lloraba. Estaba nervioso, me dio mucho miedo. Los municipales corrían, se escuchaban sus botas".

Rememora que "algunos en el camión le llamaron a otros compañeros de la normal para decirles que los municipales nos estaban atacando. Después se fueron. Nos bajamos del autobús y comenzamos a tomar fotografías para dejar evidencia de que ellos nos habían atacado; llegaron periodistas y comenzaron a entrevistar".

Sorpresivamente otro ataque tuvo lugar esa misma noche, según cuenta: "Yo estaba de espaldas, llegó una camioneta y comenzaron a disparar y todos corrimos hacia donde pudimos. Yo corrí dos calles abajo y me escondí de 11 de la noche a las 6 de la mañana. Estuve en un terreno baldío, llovía. Después de muchas horas comenzaron a localizarnos. Fueron por mí para llevarme a la Procuraduría de Iguala".

Fue en este sitio donde Antonio supo de la desaparición de más de 43 compañeros.

Cuando se le pregunta qué sigue para él después de esa noche del 26 de septiembre asegura: "Seguiré en la normal, seguiré aquí mientras ellos no aparezcan. Yo sigo en la lucha y tengo temor, es cierto, pero pienso que si ellos estuvieran en mi lugar también harían lo mismo por mí. Ellos estarían aquí, como estoy yo apoyando al movimiento.

"Fue una noche muy triste, nunca pensé que nos atacarían de ese modo y la mañana del 27 de septiembre fue peor, por saber de nuestros compañeros caídos, muertos y los desaparecidos. Me pregunto: '¿Por qué pasó todo esto. Todavía no encuentro las respuestas. ¿Por qué nos atacaron de esta manera? Lo que quiero es que aparezcan los compañeros, que se haga justicia para los compañeros caídos. Que su muerte no quede así nomás", concluye Antonio mientras va levantando poco a poco la mirada del suelo y de la hebilla de su sandalia.

Antonio aún no se explica por qué la policía municipal llegó a atacarlos el 26 de septiembre.

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"Se oían muchos gritos y llanto"

Adrián pide justicia, palabra que repite reiteradamente a lo largo de su testimonio. Él está en la banda de guerra y la noche del 26 de septiembre lo que más le preocupaba era saber de su primo que también iba en los camiones que fueron atacados.

Tras el primer enfrentamiento, Adrián comenzó a proteger los casquillos con piedras, "porque ya estaban por llegar los peritos. Como a las 11 de la noche comencé a escuchar cómo pasaban motos y patrullas. Me pareció raro y luego a las 12 comenzaron otra vez a disparar".

Al escuchar los disparos todos comenzaron a dispersarse y a correr hacia donde pudieron. Adrián corrió a tres cuadras de ahí, se escondió en un baldío. Estuvo ahí desde las 12 de la noche a las 6 de la mañana [Adrián es preciso con las horas y los minutos].

"Lo primero que hice, después del primer ataque, fue marcarle a mi hermana, a mi mamá no le quise avisar porque se pone muy mal. En cuanto colgué con mi hermana escuché de nuevo cómo empezaron a tirar a matar. Cinco compañeros corrimos hacia el mismo terreno baldío. Ahí estuvimos. Tenía mucho miedo de que nos llegaran a matar si nos encontraban.

Adrián, de 18 años, narra cómo afuera, en medio de la madrugada, en la calle se escuchaban muchos gritos y llanto. Él agudizó sus sentidos, todo lo escuchaba y lo sentía. La lluvia, el frío, el terror de que lo fueran a encontrar para matarlo.

"Alguien dijo que no eran policías los que los estaban atacando, "sino la maña y por eso sentimos más miedo. Dieron las cinco de la mañana. Unos compañeros nos encontraron, estaba ahí el secretario de la normal. Me llevaron a la Procuraduría de Iguala. Ahí supe de nuestros compañeros desaparecidos. No quería declarar, temí que nos fueran a meter presos".

Para Adrián esta fue una experiencia que "te ayuda a valorar la vida, ya que en cualquier momento te puedes ir. No sé si fue Dios el que quiso que no fuera yo, pero se siente feo por los compañeros que cayeron. Si yo estuviera en su lugar me gustaría pensar que están luchando por mí, que lucharán por encontrarnos. Eso es lo que yo hago al estar aquí en la normal, ayudando en las actividades que sean para ellos.

"Uno sí tiene miedo, pero ellos más. Imagínese, no comerán, no tomarán agua. Nada más pienso en lo que deben estar pasando. No quiero ni pensarlo.

"Dicen que nosotros fuimos a interrumpir a la esposa del presidente municipal de Iguala, no es así. A Iguala nunca vamos. No sé por qué dijeron que íbamos para allá".

Sobre los 43 compañeros normalistas que están desaparecidos asegura que "los padres de familia y nosotros no nos damos por vencidos hasta que nos devuelvan a todos. Siempre andábamos juntos. Echábamos relajo... estamos tristes. Yo estoy seguro de que van a regresar.

“Que ni se aparezcan los normalistas de #Ayotzinapa que los vuelvo a matar”

Posted: 03 Dec 2014 09:08 AM PST

Un funcionario del Instituto Municipal de la Juventud en el gobierno priista de León publicó en redes sociales una serie de comentarios.

Donde insulta a los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, y también a quienes han participado en las protestas y movilizaciones exigiendo su localización y castigo a los responsables de este crimen. "Que ni se me aparezcan los putos normalistas que los vuelvo a matar a los hijos de la chingada".

Publicó Juan Carlos Carrera Carreño en su muro de Facebook el lunes por la noche, tras las movilizaciones ciudadanas efectuadas en distintas ciudades del estado y del país, al cumplirse dos años del sexenio de Enrique Peña Nieto.

Carrera Carreño laboraba hasta hoy en la Unidad de Promoción del Instituto de la Juventud en la administración de la alcaldesa priista Bárbara Botello Santibáñez,

Esto escribió:

"Durante todos estos años, la yoga me a ayudado a tener prudencia y paciencia, paz y armonía y sobre todo tranquilidad para no reventarles el hocico a todos esos putos mugrosos anarquistas de mierda con secundaria trunca, que hacen sus marchas pendejas sin tener puta idea de lo que quieren… ooommmmmm y que ni se me aparezcan los putos normalistas que los vuelvo a matar a los hijos de la chingada…perdón, son mis 5 minutos de bipolaridad (sic)".

El gobierno municipal emitió hoy mismo un comunicado condenando las expresiones de violencia del colaborador del Instituto de la Juventud, e informando que éste había renunciado este martes a su puesto en la dependencia.

"En el Fideicomiso Promoción Juvenil fomentamos el acceso pleno al ejercicio de todos y cada uno de los derechos humanos, en particular el derecho a la libre expresión dentro del marco de respeto y tolerancia", señala el comunicado en el cual se aclara que los comentarios de Carreñ

México paga 16 mdd a China por cancelacion de contrato del tren de alta velocidad

Posted: 03 Dec 2014 08:59 AM PST

Pekín.- El gobierno mexicano pagó aproximadamente 16 millones de dólares al consorcio estatal China Railway Construction Corporation.

Como compensación por la cancelación del contrato para el primer tren de alta velocidad México – Querétaro, de acuerdo con información del diario South China Morning Post citando fuentes oficiales.

El diario independiente de Hong Kong cita al profesor Wang Mengshu, asesor del gobierno chino para proyectos de alta velocidad ferroviaria, quien señaló que "México ha pagado al consorcio más de 100 millones de yuanes (16 mdd) en compensación por los costos que supuso la preparación del proyecto".

Wang añadió que CRCC, formado por grandes empresas ferroviarias estatales como China Railway Construction y CSR Corporation, volverá a presentarse en la nueva licitación de la línea férrea de 210 kilómetros, que unirá Ciudad de México con Querétaro y, según la propuesta inicial, costará unos 3 mil 750 millones de dólares.

No confirmó, sin embargo, si en el consorcio estarán otra vez las firmas mexicanas que formaron parte del primer proyecto y que fueron en parte una de las causas de que la licitación inicial fuera polémica en México y se cancelara abruptamente.


El 3 de noviembre el gobierno de México anunció que CRCC había ganado la licitación para construir el primer tren de alta velocidad de Latinoamérica.

Sin embargo, cuatro días después, ante ciertos cuestionamientos de transparencia, el Ejecutivo mexicano revocó esta decisión y afirmó que lanzaría nuevamente la convocatoria.

En el proceso fue cuestionaba la participación de Grupo Higa dentro del consorcio, esta empresa fue acusada de haber recibido tratos preferenciales por parte del actual presidente Enrique Peña Nieto en su anterior cargo como gobernador del Estado de México.

Esta empresa construyó una casa adquirida por Angélica Rivera, esposa del presidente Peña Nieto. En su momento el gobierno negó que hubiera conflictos de interés por este asunto.